El arroyo Gutiérrez se llevó puesto el ritmo de unas 25 familias de Villa Los Coihues y todavía hay máquinas trabajando en el cauce. La cifra que alcanzó el agua y el punto donde ahora se concentra el operativo explican por qué nadie puede relajarse.
El agua ya no entra en las casas de la ribera del arroyo Gutiérrez, en Bariloche, pero el operativo no terminó. El cauce que atraviesa Villa Los Coihues llegó a mover 8 metros cúbicos por segundo, muy por encima de su caudal normal, y todavía hay máquinas trabajando para que el escurrimiento vuelva a la normalidad.
Así lo confirmó Matías Tormann, delegado regional del Departamento Provincial de Aguas (DPA), quien precisó a Diario RÍO NEGRO: “La zona compleja fue el arroyo Gutiérrez, seguimos trabajando, ya no hay agua en las viviendas”.
El funcionario provincial también aclaró que otros cursos cordilleranos que semanas atrás habían dado problemas, como el Villegas, el El Foyel y el Manso, no presentaron inconvenientes en esta oportunidad.
De 3 a 8: el salto que complicó a los vecinos
El arroyo Gutiérrez corre entre los lagos Nahuel Huapi y Gutiérrez, atraviesa tierras del Ejército y bordea el barrio Villa Los Coihues. Las lluvias intensas en la cordillera lo hicieron crecer de manera exponencial: pasó de un curso habitual de 3 metros cúbicos por segundo a 8.
Ese crecimiento desmedido afectó a unas 25 familias que viven sobre la ribera, con ingreso de agua en viviendas y predios. Por eso las tareas de despeje apuntan a facilitar el escurrimiento y evitar que la situación se repita.
Dónde están trabajando las cuadrillas
Con la mejora del clima desde el fin de semana y la ausencia de precipitaciones, los equipos del DPA, en conjunto con la municipalidad y la junta vecinal, se abocaron a intervenir el cauce. El primer frente fue el despeje a la altura del puente Negro, paralelo a la Ruta 82, en Villa Los Coihues.
Desde el lunes, en tanto, la tarea se trasladó a la zona del desarenador que alimenta el canal que va hacia la usina del Ejército, un punto inserto en un paseo habitual de senderismo en la zona oeste de la ciudad.
“Despeje del cauce, para mejorar la fluidez del agua y poder bajar el agua en la zona que hoy está comprometida”, explicó Tormann sobre el objetivo de las máquinas.
El monitoreo no se detiene
El DPA mantiene el seguimiento del arroyo para analizar su comportamiento y la evolución del caudal. La mirada está puesta en que las condiciones sigan mejorando y el agua termine de retirarse de los sectores más castigados.
El fenómeno, de todos modos, excede al Gutiérrez: en Bariloche las crecidas se notan en todos los cursos de agua e incluso en los lagos Nahuel Huapi, Moreno y Gutiérrez, que quedaron con poco espacio de costa pública.
Foto: En la zona de compuertas del arroyo Gutiérrez, cerca de la rotonda de Virgen de las Nieves, se realizaron trabajos para agilizar el cauce. Gentileza DPA.