Violencia familiar: la clave para desarmarla está en los vínculos de pareja
Misiones registró más de 31.700 denuncias por violencia familiar en un año. ¿Qué señales de alerta en la pareja pueden prevenir tragedias? Una especialista explica cómo detectarlas a tiempo.
Misiones registró el año pasado más de 31.700 denuncias por violencia familiar y de género, un promedio de 86 por día. Detrás de esos números, una especialista asegura que la solución empieza por revisar cómo nos relacionamos en pareja.
La licenciada en Trabajo Social Sandra Galeano, al frente de la Subsecretaría de Relaciones con la Comunidad y Violencia de la provincia, dialogó con PRIMERA EDICIÓN sobre esta problemática que trasciende lo local. En todo el país, solo en el primer trimestre de 2025, casi mil niños, niñas y adolescentes denunciaron ser víctimas de violencia en sus hogares ante la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema. Además, la violencia de género dejó 200 femicidios en el mismo período.
¿Por qué la pareja es el punto de partida?
Galeano explicó que la pareja es el primer ciclo vital de una familia, el origen de futuros matrimonios y convivencias. Por eso, insistió en la importancia de identificar el tipo de vínculo que se construye desde el inicio. "La pareja es el primer ciclo vital de una familia, un futuro matrimonio, una futura convivencia, entonces es importante de entrada poder identificar qué tipo de vínculo estamos construyendo desde ese primer momento", afirmó.
Detectar señales de alerta en el noviazgo no solo ayuda a desarmar conductas violentas naturalizadas, sino que también previene que esas prácticas se extiendan a todo el núcleo familiar en el futuro. La especialista remarcó que el desafío es cultural: "Para muchas familias todavía la violencia es una herramienta de corrección, para muchas personas es la única manera de modificar cosas. Y la verdad que hay un paradigma erróneo en este sentido, porque la violencia no es una herramienta positiva para nadie ni para nada".
¿Cuáles son las alertas tempranas?
Galeano señaló que hay alertas mucho antes de una agresión física. "Tiene que ser básico y elemental marcar de entrada en una relación incipiente o en un noviazgo cómo nos vamos a manejar, cuál va a ser nuestra dinámica de pareja. Es importante visualizar esto porque a veces vemos cómo los vínculos arrancan sin ese acuerdo previo", dijo.
Para relaciones ya establecidas, recomendó hacerse preguntas sobre el respeto a la opinión, las decisiones, la forma de vestir, los vínculos, la historia y la familia de cada uno. Los signos de alerta más comunes son "los celos, con la posesión, y con limar la libertad del otro y condicionarlo". Aunque tanto hombres como mujeres pueden ser víctimas, la tendencia se inclina hacia ellas por "creer que la mujer es una posesión, un objeto del que puedo decidir sobre su vida. El femicidio es eso, decidir sobre la vida de una mujer y cortar ese derecho básico cuando yo quiero".
¿Cómo afecta a toda la familia?
Cuando la violencia no se detecta a tiempo, escala en intensidad y afecta a todo el entorno familiar. "Cuando hay violencia está afectada toda la familia, los niños, niñas y adolescentes también sufren las consecuencias colaterales de ese contexto familiar violento", aseguró Galeano.
El acompañamiento profesional se vuelve más complejo porque requiere trabajar con todo el grupo y abordar problemáticas asociadas, como los consumos problemáticos. "Es importante dialogar mucho con la familia y deconstruir conductas tan naturalizadas, como las humillaciones, los retos", indicó. El vínculo de pareja es el punto de partida, pero "el trabajo debe abarcar a la familia, la escuela y otras formas de violencia".
Jóvenes y adultos mayores: ¿quiénes denuncian más?
Las diferencias generacionales son notorias. Galeano destacó que "las personas jóvenes son las que más se animan a denunciar" porque "hay otro paradigma, tienen más información y más herramientas". En cambio, los adultos mayores suelen tardar años en hablar: "Recién se animan a hablar después de 20, 25 años".
En estos casos, las consecuencias no quedan solo en la víctima directa, "sino también en su familia, en sus hijos", ya que la violencia ocurría en el hogar. Además, la funcionaria señaló que "se incrementó la denuncia por maltrato de sus hijos" en este grupo.