Jimena vive hace casi siete años en el barrio Nuevo Amanecer y lanzó un reclamo desesperado por los más chicos. En medio de la urgencia, reveló lo que pasa con la salud de los niños y el dato que más preocupa a las familias.
Los vecinos del barrio Nuevo Amanecer, en Santa Rosa, siguen esperando la llegada del servicio de agua potable. Jimena Baigorria, una de las residentes, alzó la voz para reclamar por una cuestión que considera urgente: la salubridad de las familias y, sobre todo, de los chicos del barrio.
“Estoy acá reclamando el agua, que es lo más importante. Hace casi siete años que vivo ahí, y hay gente que hace mucho más que vive ahí. Y nosotros necesitamos el agua, porque sin agua no podemos estar, nos merecemos que nos escuchen”, contó la mujer a Plan B Noticias.
Baigorria no habló solo por ella. Según explicó, en el asentamiento hay más de 60 familias y alrededor de 40 chicos que conviven a diario con la falta del servicio más básico.
Las enfermedades que ya aparecieron en el barrio
La falta de agua potable no es una molestia menor: tiene consecuencias directas sobre la salud de los vecinos. “Necesitamos el agua para la higiene, para la limpieza, para los niños y niñas. Hay chicos con la piel enferma, con dolores de estómago. También tenemos personas ancianas”, detalló.
El reclamo también apunta a la escolaridad de los más chicos. Según relató Baigorria, la falta de higiene y las dificultades de transporte hacen que muchos no puedan llegar a clases con normalidad. “Lo que más nos importa es la higiene de los niños, porque ellos no pueden llegar al colegio por el tema de la higiene, a veces también por el transporte. Sin transporte no se puede llegar al colegio y los chicos tienen faltas continuamente”, sostuvo.
Cómo se las ingenian para conseguir agua
Ante la ausencia de una red formal, los vecinos se organizan como pueden. La provisión llega en camiones que llenan tanques comunitarios, una solución precaria que trae otros problemas. “Nos arreglamos con unos tanques, nos llevan el agua a tanques, donde se juntan muchos mosquitos, llega cierta hora que no podemos estar afuera por la cantidad de mosquitos”, describió la vecina.
En medio de ese panorama, Baigorria reconoció el acompañamiento de una sola persona. “Tapera (Fabián Avendaño) es el único que yo he visto que nos ayuda, que entrega la garrafa, la leña y la mercadería, pero él más que eso no puede hacer”, cerró.
La vecina comparó la situación de Nuevo Amanecer con la de otros sectores de Santa Rosa que, según dijo, atravesaron un comienzo similar y hoy ya cuentan con los servicios. “Acá en Santa Rosa hay muchos barrios que empezaron así como nosotros y hoy cuentan con los servicios”, recordó, dejando planteada su expectativa de que este barrio corra la misma suerte.