Vive pendiente de un familiar que bebe: el grupo que llega a Catamarca para los que también la pasan mal
No hace falta beber para que el alcoholismo golpee a una casa: hay quienes cargan con la angustia de ver destruirse a un familiar y no saben dónde apoyarse. Un grupo de ayuda mutua empieza a reunirse en la Capital, y el espacio para los hijos adolescentes ya tiene día y lugar.
Al-Anon y Alateen desembarcan en la Capital con reuniones gratuitas y confidenciales para familiares y amigos de personas con problemas de alcoholismo. El espacio para adultos y el destinado a adolescentes de 12 a 18 años empieza a funcionar esta semana en un lugar cedido por una parroquia, aunque sus integrantes aclaran que no tiene vínculo religioso.
La propuesta apunta a quienes conviven con la enfermedad de otro y muchas veces quedan en segundo plano. "No es necesario beber para sufrir el alcoholismo", resume Estela, integrante de la organización, en diálogo con Mañana Central de Ancasti Streaming.
El desgaste de quien acompaña
Estela describe un mecanismo que reconoce cualquiera que haya atravesado una situación similar: la preocupación constante termina enfermando al familiar. "Yo me enfermo en la medida en que mis familiares se destruyen. Me he enfermado emocionalmente y eso también lleva a enfermedades físicas porque todo el tiempo estoy angustiada, preocupada y estamos pendientes de esa otra persona", relata.
El resultado, dice, es una vida que se posterga: "No podemos vivir nuestra vida prácticamente porque es una preocupación constante".
Por eso el grupo insiste en un punto que puede sonar contraintuitivo: primero hay que ocuparse de uno mismo. "Primero nos tenemos que poner bien nosotros para poder ayudar de buena manera al otro, porque si estamos mal no hay manera", plantea Estela.
Sin apellidos y sin miradas críticas
El anonimato es la columna vertebral del funcionamiento. No se piden apellidos ni datos sobre la vida personal, la profesión, la religión o las ideas políticas de quienes participan. La confidencialidad se sintetiza en una frase que ordena cada encuentro: «Lo que se dice aquí, a quien se ve aquí, queda aquí».
Esa reserva es la que permite que los familiares hablen de situaciones que muchas veces callan por vergüenza o temor. El objetivo es encontrar un ámbito de comprensión, sin juicios y con la certeza de que no están solos.
Por qué llegan a Catamarca
La demanda local fue el motor del desembarco presencial. Según explicaron desde la organización, desde hace unos dos años mantienen contacto con integrantes de la provincia y reciben numerosos llamados de personas que buscan ayuda frente al consumo problemático de alcohol en sus familias.
La preocupación se extiende a los adolescentes con padres que beben, que suelen cargar con las consecuencias. Para ellos existe un programa específico, Alateen, pensado exclusivamente para hijos de 12 a 18 años de personas alcohólicas.
Cuándo y dónde
Los encuentros serán todos los miércoles, de 19:30 a 21, en Primero de Mayo 1251. El lugar lo facilitó la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, aunque desde el grupo aclararon que no tienen vinculación religiosa.
Las reuniones son cerradas y están destinadas solo a familiares y personas afectadas por el consumo problemático de alguien cercano. No hace falta sacar turno, inscribirse ni hacer trámite alguno: quien necesite acompañamiento puede acercarse directamente y será recibido por los integrantes, que explicarán la modalidad de trabajo.
También habrá, eventualmente, encuentros abiertos a toda la comunidad para dar a conocer la problemática y difundir la tarea del grupo.
«Quizás les sirva, quizás no, pero por lo menos es una opción para dejar de sufrir tanto dolor que provoca esta enfermedad», invita Estela.