Rolando vive a metros de las vías y escuchó el estruendo de madrugada. Una semana después, todavía hay un vagón volcado frente a las casas y él cuenta qué fue lo único que evitó que terminara adentro de una vivienda.
Una semana después del estruendo que despertó a todo barrio Barranquitas, las máquinas siguen apostadas junto a la traza ferroviaria de Santa Fe. Tres de los cuatro vagones del tren de carga ya fueron removidos, pero el último continúa volcado a un costado de las vías y obliga a un operativo especial para poder sacarlo de la zona.
La unidad que queda encallada está cargada con soja. Para alivianarla y facilitar el levantamiento, los trabajadores empezaron a trasvasar el grano a un camión. Así buscan reducir el peso de la formación que quedó recostada sobre la banquina urbana, en el sector del pasaje Irala López y Planes.
Las grúas trabajaron todo el fin de semana
El remolque de los tres primeros vagones se concretó entre sábado y domingo, con equipos de gran porte. El cuarto, en cambio, resistió las maniobras y todavía no pudo ser movido.
"Las grúas trabajaron sábado y domingo y pudieron levantar tres vagones. Queda uno que no pudieron mover y lo están vaciando ahora", relató Rolando, vecino de la zona del siniestro.
Su testimonio suma una advertencia que sobrevuela el barrio: "Si esto hubiese ocurrido de día, seguro hubiese pasado algo grave porque hay muchos chicos jugando y pasan vehículos constantemente".
Qué evitó que los vagones llegaran a las casas
El descarrilamiento se produjo en la madrugada del jueves, cuando el ruido de los coches saliendo de los rieles sacó a las familias del sector de la cama. Según los propios habitantes del barrio, no hubo un sistema de contención: fueron los elementos del paisaje urbano los que amortiguaron el impacto.
Por un lado, los ejemplares de Palo Borracho y el arbolado público frenaron el desplazamiento de dos de las pesadas unidades de carga. Por el otro, una columna del tendido eléctrico detuvo el avance de otro vagón y evitó que se proyectara contra la calzada de asfalto y las viviendas lindantes.
Los trenes ya circulan, pero los vecinos no se quedan tranquilos
Las formaciones volvieron a pasar por la traza afectada. Sin embargo, los residentes advirtieron que lo hacen a marcha reducida y con precaución extrema.
El reclamo que sostienen desde el barrio apunta a otro lado: exigen un plan de mantenimiento urgente y controles periódicos sobre las vías dentro del ejido urbano. La demanda se mantiene hasta que se concrete la obra del Circunvalar Ferroviario, la solución de fondo que todavía no tiene fecha en el sector.
Fotos: José Busiemi / UNO Santa Fe.
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