Volvieron a su casa: las seis esculturas históricas que la Catedral de San Juan recuperó tras una restauración de película
Las seis esculturas de hierro fundido Val D’Osne de la Catedral de San Juan volvieron a su lugar tras una restauración que duró meses. ¿Qué secretos escondían bajo capas de pintura y óxido?
La Catedral de San Juan recuperó seis esculturas de hierro fundido que estuvieron décadas dispersas. Las piezas Val D’Osne, adquiridas en Francia en 1870, volvieron a la fachada tras una restauración integral. El proyecto, que comenzó en 2025, devolvió al templo un patrimonio que parecía perdido.
Las imágenes corresponden a San Marcos, San Lucas, San Juan Evangelista, San Mateo, San Juan Bautista y San Pedro. Fueron intervenidas por la especialista Cristina Sonego y su equipo, con asesoría de la Fundación EOS y financiamiento del Banco San Juan a través de la Ley de Mecenazgo Provincial.
¿Por qué estaban fuera de la Catedral?
Las esculturas fueron retiradas después del terremoto de 1944. Desde entonces, estuvieron en distintos lugares: Casa de Betania, el patio lateral de la Catedral y el Seminario Arquidiocesano (en el caso de San Pedro). El proyecto integral decidió devolverlas a las salientes del frente del templo, respetando el diseño original del arquitecto Daniel Ramos Correa.
El minucioso trabajo de restauración
Antes de intervenir, se realizó un estudio estratigráfico que detectó dos capas históricas de pintura sintética. Luego se aplicaron limpiezas en seco y químicas, retiro de contaminantes y eliminación de masillas. Tras tratar las superficies oxidadas, se colocó una cera protectora profesional para preservar el hierro del clima sanjuanino.
La restauración más compleja fue la de San Juan Bautista: su mano presentaba una oxidación severa con pérdida total del núcleo interno. El equipo reconstruyó la morfología original y la consolidó con anclaje químico y soldaduras de precisión.
En el caso de San Pedro, una limpieza abrasiva previa había dañado su protección natural y generado reoxidación. También tenía capas de barniz y cera bronce como solución provisoria. Se aplicó una limpieza química selectiva que retiró los materiales agregados y recuperó la lectura correcta de la obra.
Con la finalización de esta etapa, las esculturas recuperaron su aspecto, estabilidad y protección. Ahora lucen nuevamente en la fachada de la Catedral como parte del patrimonio cultural de la provincia.