Mar del Plata los despidió con un número que pocos se animaban a pronosticar: 61 medallas. El desglose de la cosecha misionera esconde una rama que aportó más de la mitad de los podios.
La delegación misionera que compitió en los Juegos Nacionales Evita regresó a Posadas y lo hizo con un equipaje que pocos esperaban: 61 medallas en total. Los seis colectivos que venían desde Mar del Plata llegaron este domingo al Centro Provincial de Alto Rendimiento Deportivo (Cepard), entre la mañana y el mediodía, y allí se vivió el reencuentro con familiares y entrenadores.
El reparto de preseas quedó conformado por 27 de oro, 16 de plata y 18 de bronce. El dato que más llamó la atención fue el peso del deporte adaptado: 38 de esas medallas salieron de esa rama, mientras que las disciplinas convencionales aportaron las 23 restantes.
El atletismo adaptado, la usina de medallas
Ninguna disciplina rindió tanto como el atletismo adaptado, que sumó 21 podios: 13 oros, cinco platas y tres bronces. Entre los nombres que más se repitieron en lo alto del podio aparecen Braian Lópes, de Campo Ramón, y Luana Vázquez, de Posadas, con varias medallas doradas en velocidad, salto en largo y lanzamiento.
También dejó su marca Fernando Pereyra, de Oberá, que se llevó tres oros y una plata. Alan Moraez, de Andresito, ganó una prueba y sumó una plata en otra.
La natación adaptada también hizo ruido
En la pileta, la natación adaptada cosechó 14 medallas: siete de oro, cuatro de plata y tres de bronce. Tomás Kraus y Paloma Gamarra, los dos de Posadas, fueron de los grandes animadores con tres primeros puestos cada uno. A ellos se les sumaron Ricardo Finke y Ulises Amarilla, de Oberá, que también se subieron al podio.
Los logros en el deporte convencional
Entre las disciplinas tradicionales hubo actuaciones para destacar. Thiago Laphitz, de Posadas y representante de Capri, se consagró en los 100 y los 50 metros libre de natación. Braian De Olivera, de Colonia Alberdi, se quedó con el oro en salto en alto tras registrar 1,78 metros.
La gimnasia rítmica aportó tres medallas, el judo sumó dos y el atletismo convencional también dijo presente en el medallero.
Los deportes de conjunto, con protagonismo propio
El handball de playa entregó dos platas, una para el equipo femenino y otra para el masculino. El hockey masculino también terminó subcampeón y el rugby 7 se llevó el bronce.
En la jornada de cierre llegaron dos alegrías más: el básquet 3x3 masculino de Tokio superó a Mendoza y se quedó con el tercer puesto, mientras que las chicas de Brujas Vóley, de Posadas, alcanzaron la plata. Además, Jorge Arce, de Garupá, recibió el bronce que había obtenido en boxeo, en la categoría hasta 60 kilogramos.
La lista de podios se completó con el judo, el karate, la lucha, el taekwondo, el tenis de mesa adaptado y el básquet 3x3 adaptado, entre otras disciplinas. Representantes de localidades de toda la provincia aportaron su grano de arena a un resultado colectivo que muestra el trabajo deportivo que se hace en Misiones.
Lo que queda detrás de cada medalla
Detrás de los números hubo una semana entera de esfuerzo compartido. La delegación reunió a jóvenes de distintos puntos de la provincia, acompañados por profesores, entrenadores y equipos de trabajo que sostuvieron la preparación durante toda la estadía en Mar del Plata.
Para muchos de los chicos, la experiencia también significó medirse con rivales nuevos, cruzarse con representantes de otras provincias y tener la chance de defender los colores de Misiones en un escenario nacional.
Las medallas son el reflejo más visible del trabajo, pero no el único: también quedaron aprendizajes, amistades y vivencias que se llevan a casa. La competencia terminó, aunque para buena parte de estos jóvenes el regreso es apenas el punto de partida para seguir entrenando y salir a buscar nuevos desafíos.