Volvió a la casa de su expareja pese a la prohibición: lo que pasó después lo complicó
Una mujer de 46 años activó el botón antipánico una y otra vez. Su expareja ya tenía prohibido acercarse, pero igual volvía. Hasta que una noche de septiembre la Justicia terminó de mover sus piezas.
Un hombre de 46 años fue condenado en Salta a seis meses y 15 días de prisión de ejecución condicional por amenazar a su expareja y desobedecer en cinco oportunidades las medidas judiciales que lo mantenían alejado de ella. La sentencia llegó tras un acuerdo de juicio abreviado que contó con la conformidad de la víctima, también de 46 años.
La jueza del Distrito Centro, Silvia García Tabera, homologó el convenio y fijó un paquete de reglas de conducta que el condenado deberá sostener durante los próximos dos años. La causa reúne episodios ocurridos entre noviembre de 2025 y septiembre de 2026.
Qué había dispuesto la Justicia
El Juzgado de Violencia Familiar y de Género 3 había ordenado medidas de protección a favor de la mujer desde el primero de los hechos investigados: exclusión del hogar para el agresor, prohibición de acercarse a menos de 300 metros y prohibición de ejercer actos de violencia contra ella.
El hombre fue notificado de esas restricciones, pero según quedó establecido en la causa las incumplió en varias oportunidades al volver a presentarse en el domicilio de su expareja. En algunos de esos episodios, la víctima tuvo que activar el botón antipánico y pedir la intervención policial.
El último episodio, en septiembre
La secuencia se repitió hasta septiembre. El 22 de ese mes, el condenado regresó a la vivienda de la mujer y la amenazó. Horas más tarde volvió al lugar e ingresó al inmueble a pesar de que la prohibición judicial seguía vigente.
La mujer activó otra vez el botón antipánico. Los efectivos policiales intervinieron y lograron demorar al hombre a unos 200 metros del domicilio.
Las medidas que deberá cumplir
Además de la pena de ejecución condicional, el tribunal le impuso la prohibición de acercarse a menos de 300 metros de la víctima y de contactarla por cualquier medio. También se dispuso su incorporación al sistema SUMA, una herramienta destinada a reforzar la protección de la mujer y controlar el cumplimiento de la restricción.
Hasta que ese sistema esté efectivamente implementado, la víctima contará con consigna policial fija las 24 horas para garantizar la continuidad de las medidas dispuestas por la Justicia.
El condenado deberá abstenerse de cometer nuevos delitos, mantener constituido su domicilio y avisar cualquier modificación dentro de las 48 horas. También tendrá que presentarse ante el Programa de Inserción Social y Supervisión de Presos y Liberados y cumplir con el programa en materia de violencia de género.
La resolución contempla, además, que inicie los trámites vinculados con el cuidado personal de sus hijos y fija pautas relacionadas con el consumo de bebidas alcohólicas.
El reconocimiento y el acuerdo
La condena se produjo después de que el acusado reconociera su responsabilidad por los hechos y pidiera disculpas a la víctima. Con ese punto de partida, las partes alcanzaron un juicio abreviado que la mujer aceptó en su rol de querellante.
La acusación fue sostenida por el auxiliar fiscal de Cerrillos, Roque López Hinojo, por disposición de la fiscal penal interina Verónica Simesen de Bielke, en representación del Ministerio Público Fiscal.
La jueza García Tabera homologó el acuerdo y condenó al hombre por dos hechos de amenazas y tres de desobediencia judicial, en concurso real.