Volvió a Malvinas con sus nietos y contó qué encontró en el lugar donde fue prisionero
José Luis Laballén volvió a Malvinas con sus tres hijos y sus tres nietos. Quería mostrarles el lugar exacto donde combatió y donde lo tomaron prisionero. Lo que encontró allí, y el mensaje que dejó sobre las nuevas generaciones, sorprendió a todos.
José Luis Laballén combatió en Harriet y en Monte Longdon, donde cayó prisionero de los británicos en 1982. Este año regresó al archipiélago junto a tres generaciones de su familia y reveló detalles de un viaje que definió como "un regalo de Dios".
El excombatiente del Regimiento 7 de Infantería de La Plata viaja todos los años a las islas. Pero esta vez la experiencia tuvo un condimento distinto: lo acompañaron sus tres hijos, sus tres nietos, su nuera y su yerno. Juntos recorrieron los escenarios donde Laballén luchó hace más de cuatro décadas.
"Este viaje es muy especial para mí porque fui con toda mi familia. Es un sentimiento que yo quería llevarlos al lugar donde yo combatí y esto fue un regalo de Dios para mí y para toda mi familia", contó a La Opinión Austral al regresar a Santa Cruz.
Dos posiciones, una misma familia
Laballén estuvo desplegado en dos puntos clave del conflicto: las posiciones defensivas de Harriet y el Monte Longdon. En este último cayó prisionero de las fuerzas británicas antes de ser trasladado a Fitz Roy y San Carlos, y finalmente repatriado a bordo del buque Canberra hacia Puerto Madryn.
En este viaje pudo volver a esos dos lugares con su gente. "Es hermoso porque yo estuve en dos lugares diferentes durante la guerra. Pude llegar a los dos lugares. El Monte Longdon es un lugar muy lejos, tenés que caminar mucho y el suelo es de mucha piedra, la turba, el viento, la llovizna, pero lo pudimos lograr toda la familia", relató.
El reencuentro con Fitz Roy también tuvo un significado particular. Allí estuvo una semana alojado en la estancia donde funcionan los galpones de ovejas, el mismo sitio al que lo llevaron como prisionero en 1982. "Tengo buena relación con el encargado y pude lograr estar una semana con mi familia allá, en el lugar donde estuve en ese momento", explicó.
El vínculo con el sur
Laballén llegó a Malvinas el 15 de abril de 1982 y salió el 12 de junio, cuando cayó prisionero. De aquel retorno a Puerto Madryn nació un lazo que todavía conserva con la Patagonia. "Al sur le tengo un sentimiento importante, porque toda la gente del sur sufrió mucho y luchó por nosotros", afirmó.
También se refirió al trato que recibió durante la estadía en las islas: "El recibimiento es lo normal. Si vos no hacés cosas raras y no insistís en hacer cosas que no corresponden, no vas a tener ningún tipo de problema".
Y dejó un mensaje sobre la memoria: "Es importante no perder eso y enseñarles a los chicos que la causa Malvinas no se termina, tiene que estar siempre en lo alto para las futuras generaciones".
Antes de despedirse, agradeció la presencia de la prensa en el aeropuerto: "Fue una sorpresa que nos estén recibiendo. Somos muchos veteranos que en este viaje fuimos a las islas y que nos estén esperando acá es muy valioso".
Primer regreso para dos oficiales navales
Rafael Rey Álvarez y Carlos María Nogués, excapitanes de Navío de los destructores ARA Bouchard y ARA Hércules respectivamente, también formaron parte de la comitiva. Ambos participaron de las operaciones marítimas de 1982, incluidas las maniobras del Operativo Rosario, pero nunca habían pisado el territorio insular después de la guerra.
"Es nuestro primer viaje después del conflicto del 82. Volver al suelo patrio fue una emoción muy fuerte. Pudimos recorrer los sitios de combate y alcanzar todas las metas que nos habíamos propuesto", señaló Rey Álvarez.
El paso por el Cementerio de Darwin lo marcó especialmente: "Visitar el cementerio me pegó fuerte y de hecho me cambió el par de días que me quedaban. Me llegó muy profundo".
Sobre el trato de la población isleña, fue sincero: "La población estuvo indiferente, te diría, pero sin mayores problemas".
Nogués, por su parte, explicó que su rol durante la guerra fue distinto al de las fuerzas terrestres: "Yo en particular estaba fuera de Malvinas; estuve en el Operativo Rosario navegando con los buques y era una cuenta pendiente pisar el suelo de Malvinas".
El objetivo se cumplió: "Conocer Malvinas, pisar la tierra por la cual luchamos y rendirle homenaje a todos los que están descansando en paz ahí".
El mensaje sobre las nuevas generaciones
Consultados sobre las posturas diplomáticas del Gobierno nacional en foros internacionales, Rey Álvarez aclaró que su mirada es apartidaria: "Lo nuestro es una opinión totalmente apolítica, es profesional y humana. Concuerdo en general en que se reclame y se continúe el reclamo de nuestras islas".
Nogués puso el foco en la transmisión de la gesta: "La gesta de Malvinas hay que tenerla presente siempre, y sobre todo en las nuevas generaciones que son las que impulsan la malvinización a futuro".
Rey Álvarez coincidió y fue más allá: "Encuentro en la juventud tal vez lo que no encuentro en los de nuestra generación: un compromiso y un sentimiento hacia la causa de la gesta de Malvinas y los veteranos que por mucho tiempo no hubo".
"Para los veteranos de guerra momentos como este son caricias al alma. Podemos decir que hicimos lo que teníamos que hacer, cumplimos con nuestro deber de la mejor forma que pudimos", cerró.