Volvió a San Juan y lanzó una acusación sin filtro: "La ONU engañó a las naciones"
Agustín Laje volvió a San Juan después de años y, frente a un auditorio que lo siguió atento, apuntó contra la ONU con una acusación que dejó a más de uno mudo. Pero hubo un tramo de su charla que nadie esperaba: la conexión que trazó entre el aborto y un plan global que, según él, se cocina por encima de las naciones.
Agustín Laje regresó a San Juan después de varios años y dejó una frase que todavía resuena entre los asistentes: "Engañaron a las naciones". El escritor y referente provida apuntó sin matices contra Naciones Unidas, la Agenda 2030 y el sistema interamericano de derechos humanos durante una exposición a la que DIARIO DE CUYO tuvo acceso.
El evento, organizado por la Red Ciudadana de San Juan, contó con la presencia de la concejal de Capital, Mónica Lobos; el senador de La Libertad Avanza, Bruno Olivera; y el jefe sanjuanino de las Fuerzas del Cielo y la Fundación Faro, Mahor Caparrós.
Globalización no es globalismo
Laje abrió su charla con una distinción que fue el eje de toda su argumentación. Mientras describió a la globalización como un fenómeno tecnológico y económico vinculado a las comunicaciones, los transportes y el intercambio mundial, definió al globalismo como una "ideología política y un modelo de poder instituido".
"Globalismo es el drenaje sostenido en el tiempo de la soberanía de las naciones hacia organismos que no son nacionales, que no son estatales, sino que son de naturaleza supraestatal y de naturaleza supranacional", afirmó.
Según su interpretación, la creación de la ONU después de la Segunda Guerra Mundial marcó el inicio de un proceso mediante el cual las naciones fueron cediendo competencias. "Así como los individuos entregan sus derechos al Estado absoluto, la ONU quisiera —no lo ha logrado todavía de manera plena, pero este es el proyecto— que las naciones le entregaran cada vez más capacidades políticas a las agencias especializadas", sostuvo.
El aborto y la conferencia de Beijing
Uno de los tramos más fuertes llegó cuando Laje puso el foco en la Conferencia de Beijing de 1995. Según relató, las naciones pidieron una definición del término "género" y la respuesta de Naciones Unidas fue esquiva: "¿Qué significa género? Significa género, lo que siempre significó género. Eso es todo lo que dijimos", ironizó.
Y redobló la apuesta: "Engañaron a las naciones. Las naciones lo tomaron como un sinónimo de sexo y a partir de entonces Naciones Unidas dejó de hablar de sexo e incorporó la perspectiva del género".
El aborto ocupó otro capítulo central. Laje vinculó las políticas de "salud sexual y reproductiva" con los documentos de las conferencias internacionales sobre población y desarrollo. "Naciones Unidas en 1967 compra las tesis de la superpoblación y funda, en consecuencia, este organismo especializado que empieza a celebrar distintas conferencias y va cada vez más avanzando el lenguaje del aborto", aseguró.
Al referirse a la Conferencia de El Cairo de 1994, fue categórico: "Esto no es algo que esté pasando por el poder contrario. Esto fue planificado. Fue planificado por altas esferas de poder, por gente que ni siquiera es argentina".
En ese punto calificó a los integrantes de los organismos internacionales como "burócratas sin patrias".
Agenda 2030: "con esteroides"
La Agenda 2030 fue otro de los blancos principales. Laje cuestionó sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y 169 metas, y sostuvo que se trata de compromisos que terminan condicionando las políticas nacionales.
"Estas agendas te las presentan de una manera muy bella, incluso tratándote de un poco estúpido, porque te lo presentan con dibujitos como si fuese un manual de un niño de jardín de infantes", disparó. Y sobre los objetivos, como la reducción de la mortalidad infantil o la erradicación del hambre, ironizó: "Son deseos para el abolito de la vida".
Anticipó además que la Agenda 2030 no se cumplirá y será reemplazada por la llamada Agenda 2045 o Pacto del Futuro, que describió como "básicamente la Agenda 2030 con esteroides".
El miedo como herramienta política
Laje explicó cómo, desde su perspectiva, el globalismo amplía su poder. Planteó que los organismos internacionales justifican concentrar capacidades frente a problemas que ningún Estado podría resolver solo: cambio climático, pandemias, superpoblación e inteligencia artificial.
"Para pedirte poder alguien te tiene que dar miedo, porque el miedo es la emoción política primaria", sostuvo. Y agregó: "El globalismo te dice: 'Denme poder, porque si no viene esto'".
Wokismo y derechos humanos
El "wokismo" también tuvo su espacio. Laje lo definió como la expansión del esquema de opresores y oprimidos hacia distintos ámbitos de la vida social. "Es una metaideología, es una fábrica de ideologías", afirmó, y mencionó al feminismo, el movimiento LGBT, el indigenismo y la teoría crítica de la raza como expresiones de esa lógica.
Según su análisis, esa fragmentación social favorece a los organismos internacionales porque "solamente pueden extender su dominio allí donde las sociedades están brutalmente enfrentadas entre sí".
La última parte de la exposición apuntó contra la OEA y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Laje cuestionó el peso de la Comisión Interamericana y la Corte Interamericana en la interpretación de los derechos humanos en la región. "Esta gente tiene nada menos que el poder para definir qué significan y cómo se interpretan los derechos humanos en nuestro continente", afirmó.
Puso como ejemplo los Principios de Yogyakarta y afirmó que se trata de acuerdos elaborados en ámbitos privados vinculados a organizaciones LGBT que luego habrían influido en el sistema interamericano. También cuestionó el financiamiento de determinados informes por parte de fundaciones internacionales y gobiernos extranjeros.
Hacia el cierre, volvió al concepto que abrió su charla: la soberanía nacional. "La soberanía significa quién rige sobre esta tierra", afirmó. Y lanzó una de sus frases más contundentes: "Los únicos que vendieron soberanía son los kirchneristas que dieron tierra argentina a China y los vendedores de soberanía son también los que se plegaron a esto".