Volvió a su provincia para emprender y ya tiene un producto que sus clientes eligen por encima del resto
Las donas de una sanjuanina que volvió a su tierra ya tienen clientes que repiten. Detrás de cada venta, una batalla contra los costos y la competencia en un rubro donde el esfuerzo no siempre se paga.
Vanesa Lucero dejó atrás años de trabajo fuera de San Juan para volver a su tierra y lanzarse a un sueño propio. Hoy, al frente de su emprendimiento “La Dulce Vane”, combina la pasión por la pastelería con el desafío de hacerse un lugar en un mercado que no le regala nada.
Sanjuanina de nacimiento, Vanesa recorrió gran parte de su carrera profesional fuera de la provincia. Hace poco que regresó y, con las valijas apenas desarmadas, decidió apostar por una marca que la identifique: “Hace muy poco que estoy en la provincia”, contó en diálogo con este medio.
Las ferias, su puerta de entrada
Para darse a conocer entre los sanjuaninos que todavía no la habían visto trabajar, Vanesa encontró en las ferias de emprendedores el escenario perfecto. “Me gusta el tema de la feria, me encanta. Por eso estoy más que nada en esto”, confesó.
Allí combina la atención al público con la elaboración diaria en su casa, donde prepara pedidos para cumpleaños, eventos y otras celebraciones. Tortas, productos dulces y opciones saladas forman parte de su propuesta, aunque hay un producto que se robó el corazón de sus clientes: las donas.
La respuesta de la gente, asegura, la motiva a seguir: “Vuelven, la verdad es que vuelven. Me estoy haciendo mi clientela, gracias a Dios”, celebró.
El costo de la materia prima y una competencia feroz
Pero no todo es color de rosa. Como en buena parte del rubro gastronómico, el precio de los ingredientes se convirtió en uno de los principales escollos. “Hay mucha competencia”, reconoció Vanesa, y explicó que el desafío no es solo ofrecer productos atractivos, sino también fijar precios que reflejen el trabajo real detrás de cada elaboración.
“La materia prima está cara, está muy cara. A veces la competencia baja los valores o no prioriza el valor de lo que vale estar todo el tiempo en la cocina, el trabajo que es, el tiempo que es, todo”, detalló.
Detrás de una dona, una torta o una bandeja de maicenitas hay horas de compras, producción y dedicación que, según Vanesa, difícilmente se trasladan al precio final. “Hay muchísimo esfuerzo detrás”, resumió.
El sueño del local propio
Pese a las dificultades, su mirada está puesta en crecer. El objetivo inmediato es afianzarse en San Juan y hacerse conocida entre los que buscan algo dulce para una tarde o una celebración. Pero su meta más ambiciosa, la que aparece en el horizonte, es tener su propio local.
Mientras tanto, La Dulce Vane sigue presente en distintas ferias de emprendedores de la provincia, donde los sanjuaninos pueden probar sus delicias. Para encargues o consultas, se puede contactar al 29644405635 o a través de Instagram @ladulcevane_.