Volvió a vender a Rondeau y Olivé tras el robo y la sorpresa que se llevó
Nicolás Marín vio cómo una banda le robaba el trabajo en pleno clásico rosarino. Lo que pasó después, con la gente, el club y hasta una figura del fútbol, lo dejó sin palabras.
El domingo, Nicolás Marín y su hijo Eloy, de 9 años, volvieron llorando a su casa después de que una banda de ladrones les arrebatara el 85% de la mercadería que habían preparado para el clásico rosarino. Ocurrió cerca de las 14.30 en la esquina de Rondeau y Olivé, en el barrio de Arroyito, cuando un grupo vestido de rojo y negro atacó el puesto y se ensañó con las prendas de Central. La impotencia los invadió: no pudieron hacer nada para frenar el robo.
La difusión del episodio en redes y la repercusión del partido en el Gigante dispararon una ola de solidaridad que Nicolás define como "insólita" e "inexplicable". En menos de 48 horas, los rosarinos, sin importar la camiseta, se volcaron a ayudarlo y este martes a las 10 volvió a colgar camisetas y banderas en el mismo rincón donde todo parecía perdido.
La solidaridad que lo desbordó
"Gracias a Dios estamos más que agradecidos con la gente. Muchos nos ayudaron a recuperar mercadería, que era lo más importante", contó Marín en radio La Red Rosario. Las donaciones llegaron de todos lados: vecinos, hinchas de Central y de Newell's, y hasta figuras del fútbol. "Fue un acto de generosidad y humanidad increíble, de la gente de Central y también de los de Newell's que me escribían y contaban que tenían vergüenza ajena", relató, y remarcó: "Por dos o tres pibes que meten los colores, ensucian al club y dejan mal parado a todos".
Entre los gestos que más lo marcaron, el lunes Jorgelina Cardoso se acercó al puesto y le entregó una camiseta de Ángel Di María con la firma del capitán canalla. "Ella es una divina y Ángel una belleza total. El gesto habla de la humildad que tienen", señaló Nicolás. La camiseta del Fideo será enmarcada y colgada en el cuarto de la familia, como recuerdo de un trago amargo que terminó bien.
Además, la Tienda Oficial de Rosario Central le entregó prendas oficiales para que ofrezca a sus clientes. "Cada ayuda que llegó al alias nicolasmarin123 fue invertida en reabrir el puesto. Si no fuera por la gente, yo estaría tirado en mi casa, porque el domingo no sabía cómo iba a recuperar todo", dijo Marín.
Una historia de superación
Nicolás no es ajeno a los golpes duros. En la misma entrevista radial contó que desde muy chico vivió momentos difíciles: el abandono de sus padres lo dejó en la calle, durmió a la intemperie y fue testigo de hechos atroces. Sin embargo, intentó por todos los medios salir adelante. Hoy forma una familia junto a Caren y Eloy, y con esfuerzo logró montar su puesto en Rondeau y Olivé.
"No hay mal que por bien no venga", repitió en cada entrevista, aunque esta vez le agregó un matiz: "El bien que tiene que venir es el de la conciencia, el fanatismo no nos puede llevar a la violencia. En segundos me arrebataron tanto esfuerzo".
Su próximo objetivo es juntar lo suficiente para comprar un vehículo y trabajar en aplicaciones de movilidad. Quiere que su hijo lo espere en casa y no pase tardes enteras en la esquina del puesto.