Volvió de Japón con dos premios internacionales, pero lo que dijo de la UNCo dejó a todos pensando
La investigadora de la UNCo recibió dos premios en Japón, pero su reflexión sobre el desfinanciamiento universitario generó un contrapunto que pocos esperaban. ¿Qué dijo exactamente?
María Claudia Dussi, docente e investigadora de la Universidad Nacional del Comahue, fue distinguida dos veces en el 32° Congreso Internacional de Horticultura en Kioto, Japón. El reconocimiento llegó de la mano de la International Society for Horticultural Science, que destacó su labor al frente de la Comisión de Agroecología y Sistemas Orgánicos de Producción, un rol que ejerció durante ocho años como vicepresidenta primero y presidenta después.
La noticia cayó en un contexto complejo para la universidad pública. Dussi no esquivó el tema: «Es bastante contrapuesto recibir un premio internacional y después ver cómo se quiere desensamblar la universidad», lamentó. Sus palabras resonaron fuerte en un momento donde el desfinanciamiento universitario golpea de lleno las líneas de investigación.
De Cipolletti al mundo
Oriunda de Cipolletti, Dussi creció entre comerciantes y el paisaje del Alto Valle. Hija de un pionero en la venta de repuestos para automóviles y bulones, eligió otro camino: «Siempre me gustó mucho la tierra», contó. Su vocación tenía raíces familiares. Su abuelo, de origen francés, se instaló en Catriel y construyó el primer canal de riego de la zona. «Él construyó el primer canal de riego, fíjate vos», relató con orgullo.
Se recibió de ingeniera agrónoma en la UNCo a los 24 años, en la sede de Cinco Saltos. Luego obtuvo una beca Fulbright para estudiar en Oregon State University, Estados Unidos, donde realizó un posgrado en ecofisiología. Desde entonces, su carrera combinó la docencia con la investigación y estancias en Sudáfrica, Italia, Hungría, España y Francia.
Un premio con sabor agridulce
Las distinciones fueron dos: una por la organización del Segundo Simposio Internacional sobre Agroecología y Enfoques Sistémicos para una Producción Hortícola Sostenible y Resiliente, y otra por sus servicios a la sociedad científica internacional. Esta última reconoce los ocho años que dedicó a la comisión de la ISHS.
Para Dussi, el premio también es de la UNCo. «Siempre que viajo y tengo la posibilidad de realizar presentaciones en congresos u organizar simposios, lo hago con la afiliación de la Universidad Nacional del Comahue», destacó. El viaje a Japón fue posible gracias a una beca de movilidad docente que le otorgó el área de Relaciones Internacionales de la institución.
Sin embargo, el reconocimiento llegó en un momento atravesado por el desfinanciamiento. Dussi explicó que las líneas de investigación están interrumpidas, aunque su equipo busca otras formas de sostener el trabajo. Actualmente avanzan mediante un convenio con el municipio de Contralmirante Cordero para determinar indicadores de suelo, vegetación y aspectos sociales, con el objetivo de construir una línea de base agroecológica.
«Siempre seguimos trabajando porque es lo que nos gusta hacer y es lo que vamos a seguir haciendo, pase lo que pase», aseguró. Y agregó: «Cuando llegué a Japón, la primera cosa que te preguntan es de dónde venís y de qué universidad. Poner en alto a la Universidad Nacional del Comahue y a la región en ese congreso es algo muy relevante».
Una trayectoria que combina docencia y territorio
Dussi es doctora, magíster e ingeniera agrónoma, especializada en agroecología y ecofisiología. Actualmente se desempeña como profesora regular de Fruticultura y Agroecología en la UNCo y dirige el Grupo de Estudio de Sustentabilidad en Agroecosistemas Frutihortícolas (GESAF). También es tesorera de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA) y vocal titular por la Patagonia en la Sociedad Argentina de Agroecología.
Su trabajo se centra en la producción sustentable, la resiliencia frente al cambio climático y el desarrollo territorial, en articulación con productores, organizaciones y municipios. Para ella, la agroecología no es solo una forma de producir alimentos: es un modelo agroalimentario y político basado en principios ecológicos y saberes diversos.
«Siempre tuve un gran amor por nuestra región, no solamente porque nací acá, sino porque fue lo que me inculcó mi familia: volcar el conocimiento en el territorio», enfatizó. Y cerró: «A pesar de que tuve la posibilidad de viajar y trabajar en numerosos lugares del mundo, siempre volví pensando qué es lo que se puede hacer por la comunidad».