Volvió drogado a su casa con zapatillas ajenas y su mujer hizo una llamada que lo hundió
La puerta abierta de una casa en Añatuya, una cartera con $70.000 y una pista en las cámaras de un vecino. Horas después, un llamado desde el mismo barrio terminó de cerrar el círculo: quién atendió el teléfono y qué contó.
Un vecino del barrio CGT de Añatuya terminó aprehendido después de que su propia pareja lo entregara a la Policía. La mujer lo vio llegar bajo los efectos de sustancias prohibidas y con un dato que no le cerraba: andaba vendiendo pares de zapatillas de origen desconocido.
El caso arrancó en realidad unas horas antes, cuando una mujer de apellido Suárez, de 37 años, encontró la puerta de calle de su vivienda abierta. La casa está sobre Jorge Newbery al 300, en el barrio CGT de la ciudad.
Lo que faltaba adentro
Al recorrer las habitaciones, Suárez constató que le habían sacado entre ocho y diez pares de zapatillas de distintas marcas y talles. También faltaba una cartera negra con $70.000 en efectivo y parte de su documentación personal.
La lista de faltantes se completaba con 15 cargadores de celular, tres pendrives y cuatro cables USB, según la denuncia que quedó radicada.
La damnificada aportó un dato clave: un vecino tenía cámaras de seguridad y, al revisar las imágenes, habría reconocido al sospechoso. El registro marcaba las 4.49 de la madrugada.
Por el total de los bienes sustraídos, el valor estimado rondaría los $600.000, siempre de acuerdo con lo denunciado.
La orden de la fiscalía
La fiscal Cecilia Rimini dispuso una serie de medidas: constataciones en el lugar, el relevamiento de las cámaras de seguridad y la intervención de la División Robo y Hurto. Además ordenó la aprehensión del sospechoso y un examen toxicológico para determinar su estado.
El llamado que lo complicó
Cerca de las 11, la Policía recibió la comunicación de una mujer de apellido Gallardo, de 48 años. La mujer contó que su concubino, Natanael Lemos Balancine, había vuelto a la casa esa mañana bajo los efectos de sustancias prohibidas.
Gallardo fue más allá: señaló que el hombre habría vendido alrededor de diez pares de zapatillas en distintos puntos y que ella no sabía de dónde habían salido. De acuerdo con el informe policial, en ese momento el sospechoso estaba dentro de la vivienda.
Los efectivos se trasladaron al domicilio del barrio CGT y la mujer les abrió la puerta. Lemos Balancine no opuso resistencia y, según el parte, declaró por voluntad propia que había colocado varios pares de calzado en diferentes lugares.
Dos pares que nunca aparecieron
El hombre sostuvo que le quedaban apenas dos pares en su poder, aunque durante el procedimiento no se los encontró. En cambio, Gallardo entregó a los uniformados una caja azul de zapatillas de la marca Adidas.
El sospechoso fue trasladado al Hospital Zonal para que lo revisara el médico de turno. La Policía quedó a la espera de nuevas directivas judiciales para seguir con las actuaciones.
La investigación ahora apunta a confirmar si los elementos denunciados por Suárez son los mismos que el hombre habría vendido y a establecer qué pasó con el resto de los bienes que faltan.