Volvió el agua a Los Juncos, pero las ovejas ya se habían comido lo que atraía a las aves
Volvió el agua a la laguna Los Juncos después de años de sequía. Pero si el lugar recuperó su espejo de agua, ¿por qué las aves migratorias ya no eligen ese rincón a 32 km de Bariloche?
La laguna esteparia Los Juncos, a unos 32 kilómetros de Bariloche, entre la estación del tren Perito Moreno y la Ruta Nacional 23, volvió a acumular agua tras años de sequía profunda gracias a las intensas lluvias de las últimas semanas. Pero el espejo de agua no alcanza: los juncos que le dieron nombre al lugar casi no están, y las aves migratorias que solían parar allí tampoco.
Ni flamencos, ni cisnes, ni patos, ni cauquenes. La postal que durante décadas atrajo a quienes pasaban por el sector hoy es otra cosa.
Una reserva que existe desde 1985
La «Reserva de Vida Silvestre Laguna Los Juncos» nació en 1985 por un convenio entre el propietario privado de la estancia San Ramón y la Asociación para la Protección de la Naturaleza Lihué. En el alambrado que rodea el área protegida, dentro de un predio privado, todavía cuelgan los carteles: “Reserva Silvestre Laguna Los Juncos. No cazar, no traer mascotas y no pescar”.
Según el artículo, esas reglas no se cumplen. Decenas de ovejas que están en un predio ocupado cercano a las vías del tren fueron arrasando con los juncos con el correr de los años. Y con ellos se fueron las aves que hacían parada obligatoria en la laguna.
El sobrepastoreo, en el centro de la escena
“Los animales sobrepastorean y pisotean ese sector. Así arrasan con los juncos y disminuyen el material orgánico en la laguna. Por eso, las aves ya no vienen: no tienen alimento disponible”, explicó Gabriel Romero, del Club de Observadores de Aves Bandurrias de Dina Huapi.
Romero planteó la paradoja que hoy se ve en el lugar: “Uno se podría preguntar: después de semejante desertificación de la laguna, si ahora juntó agua, ¿por qué no hay actividad de las aves como los años anteriores? Antes se podían ver nidos de cauquenes, pero lo cierto es que había pastura alta donde podían esconder los huevos. Eso ya no existe”, lamentó.
Pedidos a Fauna y un consorcio en marcha
El ambientalista y exguardaparque Alejandro Beletzky advirtió que ya se hicieron presentaciones ante la Dirección de Fauna de la provincia para que controle el ingreso de ovejas y perros a la laguna. “Ya no hay juncos ni pasto que resguarde a las aves y, con las ovejas y los perros en el sector es impracticable que las aves se detengan. Hasta hace tres años venían, pero ya no nidificaban. Y esta lluvia hace pensar que la laguna debería estar llena de aves migratorias y no”, sostuvo.
Beletzky explicó qué buscan las aves cuando ven un espejo de agua: “se detienen para descansar, recuperar energías. Al tener ecosistemas sanos, tienen hierbas, insectos, pastos musgos que les permiten alimentarse”. Y puso el caso de los flamencos, que solían “revolver el fondo para comer insectos en verano. Con la presencia de ganado, desapareció el ecosistema de juncos. Quizás algunos empieza a crecer, pero las ovejas se los comen y no alcanzan a crecer”.
De 133 especies registradas a un paisaje vacío
Los registros llegaron a contabilizar 133 especies de aves en el sector: aves de estepa, flamencos, cisnes, cauquenes, distintas variedades de patos y macaes. Ese número quedó muy atrás. “De hecho, llegó a aparecer una especie que no estaba asociada a la Patagonia, el gaviotín del Pacífico. Pero lo cierto es que todo el perímetro tenía pasto sano”, recalcó quien fuera integrante de Lihué, la primera organización ambiental de Bariloche que propuso declarar el área como protegida.
“Ahora se conformó un consorcio con los clubes de observadores de aves de Bariloche, Dina Huapi y Villa La Angostura. La idea es establecer un acuerdo con la estancia a fin de mantener el status de área protegida para refugio de aves”, acotó Beletzky.
Con información de Río Negro.