Vuelve a Rosario la artista que se niega a sentirse "de oficina"
Elena Roger vuelve a Rosario con un concierto íntimo, sola con un piano, y revela por qué eligió alejarse del despliegue de "Invasiones". La frase que dijo sobre su profesión lo explica todo.
Elena Roger tiene 52 años recién cumplidos, tres décadas de escenario y un repertorio que va de Evita a Piazzolla. Aun así, la actriz y cantante elige algo que muchas figuras de su talla evitan: moverse, cambiar, no repetirse. Este viernes 6 de noviembre, a las 21, se presenta en el Teatro El Círculo (Laprida 1223) con un formato que la muestra sola frente al piano de Nicolás Guerschberg.
El espectáculo, que estrenó en 2025, la tiene recorriendo "algunas de las canciones que marcaron su vida". No hay banda, no hay despliegue escénico: apenas una voz y un piano para repasar los temas que la consagraron en el teatro musical, con guiños a sus roles en "Evita", "Piaf" y "Los Miserables", y también algunos lados B de su carrera.
Del fenómeno de "Invasiones" a la intimidad del concierto
La vuelta al formato de concierto llega después de protagonizar "Invasiones I", la ópera rock que cruza historia y teatro con el universo musical de Charly García. Para Roger, ese ida y vuelta entre propuestas es parte natural del oficio.
"Son estas cosas que nos pasan a los artistas, de un año hacer una cosa y otro año hacer otra cosa. Todo el tiempo estamos mutando", explicó en diálogo con La Capital.
El concierto nació con destino España, donde se lo habían pedido. Arrancó en Argentina, siguió en el país europeo y después sumó fechas por acá. La idea de cerrarlo en Buenos Aires, en el Teatro Coliseo, apareció más tarde: el éxito de las funciones y la respuesta del público llevaron a agregar plazas, entre ellas la de Rosario.
"En marzo volvemos con 'Invasiones', así que cuando termine con el concierto vuelvo a ensayar. Es todo el tiempo una cosa distinta", contó. Y agregó: "A mí me gusta variar. Es lo que más me gusta de la profesión. Cuando hago mucho lo mismo me siento en una oficina y me digo 'pero yo no elegí trabajar en una oficina'".
La gira, además, está pensada para no alejarla demasiado de sus hijos, que todavía son chicos. Viaja los fines de semana, vuelve, y así combina escenario y familia.
Un repertorio que se adapta a cada plaza
Aunque hay una base que sostiene el relato del show —un recorrido por sus 30 años de carrera—, el repertorio se ajusta según el lugar. En España hubo guiños españoles; en Corrientes, para Corrientes; en Mendoza, para Mendoza. En Rosario, claro, habrá alguna referencia a un músico local.
"Como esta es la segunda vez que vamos, también hacemos un repertorio un poquito variado, como un reconocimiento a quienes quizás vayan a vernos por segunda vez. Este es poquito más fuerte en intensidad", anticipó.
El repaso incluye temas de los musicales que protagonizó, canciones de Piazzolla que hacía con Escalandrum, material de María Elena Walsh y hasta algún tema de "Passion", la obra que hizo en Londres y que casi nadie conoce. "Son canciones que yo no me aburro de cantar, así que no creo que se aburran de escuchar", dijo.
Sobre el vínculo con Guerschberg, Roger no escatimó elogios: "Nos entendemos muchísimo con Nico y él es un crack. Yo canto muchos estilos, pero él lo que toca el piano en cualquier estilo es una cosa increíble. Es un partenaire de una altura superior, es una orquesta entera".
El público como parte del show
A diferencia de las obras guionadas, donde el juego sucede con los otros actores, este concierto se arma con la gente. Hay preguntas, respuestas, participación. "Es como estar en el living de mi casa, pero bien vestidos todos, con tacos, un poco incómodos, pero al fin y al cabo es eso", graficó.
Esa cercanía es la que la llevó a girar por las provincias antes de llegar a Buenos Aires, en un orden inverso al habitual. También le permite llevar a cada ciudad las canciones de personajes que el público conoció en un teatro o por YouTube.
La conexión con Rosario tiene historia. Roger recordó que en sus comienzos pasó con una versión de cámara de "Drácula" avalada por Cibrian, y que después de la pandemia volvió varias veces. "Ya es un lugar que conozco, voy a comer a orillas del río, disfruto de la arquitectura increíble de la ciudad, la magia de la cantidad de músicos que han nacido ahí", contó.
Una plaza exigente y un arte que también vive en lo chiquito
La tradición marca que muchos artistas arrancan sus giras en Rosario por la exigencia de su público. Roger lo atribuye a la cantidad de escuelas de comedia musical y a la formación musical de la ciudad.
"Cuanto vos más música tenés, más cosas llegan a tu lugar, más cosas ves, más exigentes sos", analizó. Y se mostró interesada en algún día dar masterclasses o charlar con las escuelas locales.
La referencia para este formato íntimo la encontró en Nueva York, cuando era joven y fue con amigos del elenco de "Los Miserables" a ver a Patti LuPone, la primera Evita, en un concierto con piano solo. "Era ver la calidad de los artistas, haciendo un espectáculo sin red", recordó.
Esa simpleza es la que hoy defiende: "Siempre se puede hacer algo simple y de calidad, algo que te conmueva sin tanto despliegue. Que se puede hacer un espectáculo aunque no te llamen de una producción grande o no quedes en la audición. No siempre es todo las luces y la inmensidad. Hay cosas muy bellas y mucho arte en lo chiquito".