Vuelven los angelitos a las calles correntinas: dónde y cuándo verlos
La fiesta que le disputa las calles al Halloween comercial ya tiene fecha y lugares confirmados en el interior de Corrientes. Dónde se concentran los angelitos y qué cambia en cada localidad.
Con túnicas blancas, alitas hechas a mano y el infaltable pedido de "colación", miles de chicos se preparan para inundar las calles del interior de Corrientes con la tradicional fiesta de Ángeles Somos. La celebración, que hunde sus raíces a fines del siglo XVIII, ya tiene cronograma confirmado en localidades como Gobernador Virasoro, Mercedes, Itatí e Ituzaingó.
Lejos del Halloween comercial que se impone cada 31 de octubre, esta costumbre correntina rescata la memoria de los "angelitos" —los niños fallecidos— en la antesala del Día de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Los pequeños recorren las casas y, a cambio de golosinas, masas caseras o frutas, ofrecen versos, canciones y bendiciones a las familias.
Agenda confirmada en el interior
Las comunas ya ultimaron los detalles para recibir a las delegaciones infantiles en plazas y paseos públicos.
Este sábado 31 de octubre
Gobernador Virasoro: la caminata tradicional arranca a las 18 desde la Plazoleta Corina (Avenida Lavalle y General San Martín) y avanza hasta el Monumento Umbral del Centenario. Las inscripciones se realizan en el Museo Histórico, Geográfico y Natural.
Riachuelo: la Capilla Santa Librada convoca a las 17 en el predio. La invitación, cargada de humor, pide cambiar el disfraz de calabaza por el de santo: "No me digas que pensaste en disfrazarte de calabaza, ¡mejor revestite de santo y celebremos al que es vida, y vida en abundancia, Dios de misericordia". Además, los chicos de catequesis se reunirán con la vestimenta del santo que más les guste y luego participarán de la misa de las 19, seguida de adoración al Santísimo Sacramento hasta la medianoche.
Domingo 1 de noviembre
Mercedes: la fiesta central organizada por la Dirección de Cultura municipal será desde las 17 en la plaza 25 de Mayo, frente al Palacio Municipal. La convocatoria está abierta para niños de 0 a 7 años caracterizados como angelitos, con inscripción previa al 3773-430572 hasta el 29 de octubre.
Itatí: en el corazón de la devoción mariana, la cita es a las 17.30 frente a la Basílica. Se invita a los chicos a asistir vestidos de angelitos o representando al santo de su devoción. El evento se transmitirá en vivo por la página de Facebook Noticias Itateñas.
Ituzaingó: declarada Patrimonio Cultural local en 2013, la jornada movilizará a los jardines maternales municipales (como el Centro Niño Rupá), escuelas y centros de desarrollo infantil. Los alumnos recorrerán la zona céntrica y los comercios recitando las coplas populares.
Santa Ana de los Guácaras: la intendente Silvana Almirón anticipó que los niños podrían reeditar la costumbre el lunes 2 de noviembre, ya que el Día de Todos los Santos cae domingo.
La postal infantil también se replicará en otros rincones de profundo arraigo cultural como Mburucuyá, Curuzú Cuatiá, San Cosme y Caá Catí.
Una tradición con identidad propia
El refrán "Ángeles somos, del cielo venimos, trayendo regalos. Colación, su bendición" resume el espíritu del rito correntino. Mientras las corrientes comerciales ajenas a la región asocian la fecha al terror, las comunidades locales transforman el recordatorio de la muerte en una bisagra de afecto, fe e inocencia que une a vecinos de todas las edades a través de los más chicos.
Ángeles Loro, la serenata de los mayores
El recorrido diurno de los niños con sus alitas y plegarias tiene su contracara nocturna en Caá Catí y el centro norte provincial: la salida de los "Ángeles Loro". Según explicó en su momento Matías Geneiro, esta instancia reúne a grupos de jóvenes y adultos que recorren las calles llevando serenatas a los hogares.
La costumbre se apoya en la antigua creencia popular de que la música actúa como una plegaria capaz de abrir las puertas del cielo y rendir homenaje a las almas que partieron. El ritual, que combina raíces celtas y fe católica, moviliza a toda la comunidad sin intervención estatal: de día los niños representan a las almas puras y reciben chipá o golosinas en altares familiares; de noche, la música y los cantos toman el relevo para mantener viva una de las expresiones culturales más genuinas de la identidad correntina.