Warner y Sony demandan a Anthropic por entrenar a Claude con sus canciones
No es solo una cuestión de plata: hay un detalle sobre cómo se entrenó al chatbot que puede cambiar las reglas del juego para toda la industria.
Warner Music, Sony Music y otras grandes discográficas presentaron una demanda contra Anthropic, la empresa detrás del chatbot Claude, a la que acusan de liderar una “descarada campaña de robo” de material protegido por derechos de autor para entrenar sus modelos de inteligencia artificial.
El reclamo, radicado ante el Tribunal del Distrito Norte de California, apunta directamente contra la startup y sus cofundadores, Dario Amodei y Benjamin Mann. En la presentación, los sellos denuncian una “descarada campaña de descarga ilegal, extracción y obtención de contenido protegido por derechos de autor”.
Según la demanda, ese material habría sido utilizado para entrenar al asistente de IA, que compite directamente con ChatGPT de OpenAI y Google Gemini.
La respuesta de Anthropic
En diálogo con TechCrunch, un vocero de la compañía rechazó las acusaciones y anticipó cómo será su estrategia legal: “Tenemos la intención de defendernos enérgicamente en los tribunales”, afirmó.
El caso reaviva un debate que ya tiene antecedentes. A mediados del año pasado, el juez William Alsup, también del Distrito Norte de California, emitió un fallo clave en una demanda previa contra Anthropic, presentada en 2024 por un grupo de escritores entre los que se encontraba Andrea Bartz.
En esa oportunidad, el magistrado determinó que la empresa tiene permitido entrenar sus modelos con libros que adquirió legalmente y digitalizó, incluso sin autorización de los autores, al considerarlo un uso legítimo. Sin embargo, esa autorización tiene un límite: solo aplica a los ejemplares físicos comprados y digitalizados.
Para el resto, el panorama es distinto. El juez señaló que Anthropic deberá enfrentar un juicio aparte por la descarga de “millones” de libros tomados de la web sin permiso. Por ese caso, la compañía ya fue multada con 1.500 millones de dólares.
“La demanda de los autores no es diferente de lo que sería si se quejaran de que entrenar a los estudiantes en las escuelas para escribir bien resultaría en una explosión de obras competidoras”, sostuvo Alsup, y agregó que las leyes de copyright buscan “promover las obras originales de autoría, no proteger a los autores de la competencia”.
Pero el magistrado también fue contundente respecto de la conducta de la startup: consideró que almacenar millones de copias de libros pirateados, incluso si algunas no se usaron para entrenamiento, es una práctica ilegítima.
“Esta orden pone en duda que cualquier infractor acusado pueda cumplir con su obligación de explicar por qué la descarga de copias originales de sitios piratas que podría haber comprado o accedido legalmente fue en sí misma razonablemente necesaria para cualquier uso legítimo posterior”, concluyó.