Wayra volvió a surcar el cielo de San Luis: la emotiva liberación del cóndor que conmovió a todos
Wayra, el cóndor andino que pasó casi un año en rehabilitación, volvió a volar en Sierra de las Quijadas. ¿Qué ritual ancestral marcó su liberación?
El cóndor andino Wayra recuperó la libertad este miércoles en el Parque Nacional Sierra de las Quijadas, tras casi un año de rehabilitación. La ceremonia, cargada de emoción, reunió a vecinos, turistas, estudiantes y autoridades.
Un ritual ancestral para un nuevo comienzo
La jornada comenzó con un profundo sentido espiritual. Lucía de Carmen Calderón, del pueblo Huarpe de Guanacache, encabezó el ritual Pecne Tao, una ofrenda a la Madre Tierra para pedir protección y buen destino para Wayra.
Luego llegó el momento más esperado. Al abrirse la puerta del transportador, el cóndor observó el entorno: los paredones rojizos, los cañadones y las corrientes térmicas. Finalmente, desplegó sus enormes alas y emprendió el vuelo entre aplausos, emoción y lágrimas.
Un símbolo de conservación y turismo
El ministro de Turismo y Cultura, Juan Álvarez Pinto, destacó que la liberación representa mucho más que la recuperación de un ave. "El cóndor es un ave profundamente simbólica para los pueblos originarios. Realizar esta liberación en Sierra de las Quijadas fortalece el vínculo entre la provincia y el Parque Nacional", expresó.
El intendente del Parque Nacional, Bruno Gil, subrayó el valor educativo: "Este es un evento muy lindo donde se hizo la recuperación del ave en la Reserva Florofaunística y hoy podemos liberarla junto a vecinos, comunidad huarpe, personal de Parques Nacionales y turistas. Ojalá podamos seguir replicándolo".
Casi un año de rehabilitación
Detrás del emotivo regreso hubo un intenso trabajo del Centro de Conservación de Vida Silvestre de la Reserva Florofaunística La Florida. La médica veterinaria Andrea Gangone explicó que el cóndor ingresó hace aproximadamente un año, encontrado debilitado sobre una antena de telefonía en La Cumbre.
Presentaba deshidratación, diarrea y una lesión en el cuello. Durante meses recibió atención veterinaria, alimentación especial y ejercicios para recuperar la musculatura y su capacidad de vuelo. Gracias al trabajo conjunto de veterinarios, cuidadores y guardaparques, Wayra volvió a surcar el cielo puntano.