Weretilneck asume las rutas y admite que la apuesta puede salir mal
El gobernador asumió el traspaso de las rutas nacionales y ya hay dudas sobre el financiamiento y los plazos. Mientras la oposición afila las críticas, el oficialismo busca consenso político para sostener la gestión.
El gobernador de Río Negro firmó el traspaso de las rutas nacionales 22 y 151 y reconoció que la decisión es un pleno en tiempos electorales. La desidia nacional lo puso en una encrucijada: o dejaba que el deterioro siguiera o se hacía cargo de un tema de compleja resolución. «Vamos por la épica», dijo al sellar el acuerdo, sabiendo que las chances no lo acompañan.
Desde el jueves, cuando la Legislatura ratifique el convenio con Nación, empieza a correr el reloj. El Gobierno irá recibiendo los tramos en etapas y espera que el crédito de FONLAPA por 60 millones de dólares, que se suma a los dos del BID y engrosan la deuda que originó el Plan Castello, sirva para obras y reparaciones en 305 kilómetros.
La pregunta que inquieta a la oposición
¿Están las empresas para licitar? La pregunta surge porque hay partes de la traza de las rutas 22 y 151 que aún tienen vigentes adjudicaciones de obras que nunca fueron concluidas. Incluso, al gobierno de Javier Milei les cuesta concesionar otras vías del país por falta de interés de las compañías en lugares donde «no son rentables», aunque se supone que el ingreso y egreso de Vaca Muerta es un llamador para las constructoras.
La comparación de costos también pone el ojo en la oposición. El Gobierno de Río Negro anunció la repavimentación de aproximadamente 5 kilómetros de las rutas provinciales 1 y 51 en Viedma, con una oferta económica más baja de 5.403 millones de pesos, unos 3,53 millones de dólares al tipo de cambio oficial vendedor del Banco Nación de esta semana. Eso representa unos US$706.000 por kilómetro. En cambio, los US$60 millones para los 305 km de las rutas 22 y 151 equivalen a unos US$197.000 por kilómetro. La comparación surgió de un trabajo del equipo técnico de Nuevo Encuentro.
Financiamiento sin recursos
El problema del financiamiento surge porque Nación delega la administración vial sin los recursos que corresponden, una metodología que utilizó el menemismo cuando transfirió la educación a las provincias sin fondos. Así, el tesoro central sigue mostrando superávit y los estados subnacionales acumulan deuda y pérdidas. No hubo una postura clara y firme de Río Negro para pedir lo que corresponde. Ya nada queda de aquel duro posicionamiento de Weretilneck cuando aseguraba junto a los gobernadores de la Patagonia que iban a cortar los suministros de gas, petróleo y energía eléctrica a Buenos Aires si no se reveía el recorte de Milei a la coparticipación, un tema que no solo no se arregló sino que empeoró.
Por eso, el senador Martín Soria, con fuertes críticas a la administración nacional y los gobiernos provinciales, diseñó un proyecto que presentó en el Congreso para modificar la ley del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y garantizar los fondos a los distritos que aceptaron la transferencia de las rutas. El dirigente peronista confía en que su hermana puede llegar a la Gobernación y se anticipa a un problema heredado.
El peronismo busca mostrar una mirada integral
María Emilia Soria respalda la delegación de las rutas. Recién en el último tiempo comenzó a reclamar los fondos nacionales correspondientes. Además, mandó a su bloque, Vamos con Todos, a cuestionar la falta de recursos y, en línea con la idea de su hermano, le pidió a sus legisladores que reclamen también por las rutas 23, 40 y 3 en territorio rionegrino. Así, el peronismo busca mostrar una mirada integral de la provincia y dejar en evidencia que la administración Weretilneck solo prioriza la región del Comahue, especialmente a Cipolletti, la ciudad más beneficiada en materia de obras y recursos.
El Gobierno evalúa que entre que se apruebe el financiamiento internacional, se licitan y se adjudican las obras y hay algún avance, será difícil poder mostrar algún logro en la campaña. Quizás pueda inaugurar la polémica rotonda de Choele Choel y declarar otro «día histórico» con una obra emblemática. En consecuencia, de aquí en adelante las quejas se centrarán en Viedma, aunque Weretilneck se encargó de juntar consenso político en esta patriada y espera poder socializar las críticas con los intendentes y legisladores. En ese lote hay varios peronistas, en especial Soria y Daniela Salzotto, de Catriel, una activista de la reparación de la ruta 151. También la UCR y la CC-ARI salieron a respaldar el traspaso. En cambio, desde el conglomerado libertario celebraron el acuerdo, pero avisaron: ahora es responsabilidad de la provincia.
El agite electoral
El agite electoral está provocado, en parte, por una agenda que busca moldear la oposición. A frenar ese impulso salió el legislador Facundo López, quien aseguró que «la oposición quiere apresurar tiempos y la verdad es que la gente lo único que nos pide es que resolvamos los problemas, que demos respuestas y que no estemos en la pelea diaria de la chicana». Y aseguró: «La campaña de Juntos Somos Río Negro es la gestión». La declaración abre el flanco más débil del Gobierno. Las encuestas indican que los rionegrinos valoran poco la administración, reclaman mejoras en los servicios públicos, particularmente seguridad y salud, y soluciones a demandas cotidianas.
También acelera el pulso electoral la elección de Bariloche. Esta semana se comenzaron a debatir en el fuero electoral los primeros pasos: las alianzas. Hubo algunos intentos de impugnación, pero en general el proceso pasó sin mayores alteraciones.
Walter Cortés está confiado en que su figura se consolidó, aunque cree que la percepción del vecino es sobre su trabajo como intendente. Así, evalúa que no tendrá problemas en su eventual reelección, pero advierte que los barilochenses quieren discutir sobre la nueva Carta Orgánica y ese es un proceso más «técnico». Con estos datos ideó la lista que comparte con Juntos. Evalúa que el armado libertario «es bueno» para la elección de convencionales constituyentes y advierte que será una compulsa reñida. Por eso, quiere quitarle el aura leguleya al debate y politizarlo al máximo, un terreno en que se siente más seguro. En ese sentido, intentará que prime el debate por el costo de la política y centrar la campaña en achicar el Concejo Deliberante. Y decidió no tocar el capítulo electoral: Bariloche no modificará su fecha de elección.
El dato no es auspicioso para el Gobierno. En algún momento en Juntos se especuló con modificar ese punto en la Carta Orgánica para alinear las elecciones locales a la provincial, basado en un escenario de triunfo en noviembre. «Con la foto ganadora, pensaban en las oficinas de Casa de Gobierno, vamos en marzo». Quizás esa siga siendo la idea central de Weretilneck: adelantar todo lo que se pueda para encontrar más desarmada a la oposición y con pocos recursos.
Ahora, si Bariloche no puede ser alineada, el oficialismo deberá pensar qué otras ciudades pueden ir en la misma fecha, además de Cipolletti. En el peronismo también diseñan alquimias. Roca irá, casi seguro, después de las provinciales. Lo contrario requiere un esfuerzo supremo de la familia Soria que tendría que desdoblarse. Pero la candidata necesitará del empuje de las ciudades donde gobierna el PJ para traccionar votos, así que es posible que los intendentes que tienen reelección deban encolumnarse y quienes no, jugar fuerte la sucesión. Todos el día de la elección provincial.