Weretilneck rechazó cualquier cambio en Zona Fría y apuesta a una promesa de Nación
Weretilneck rechazó cualquier cambio en Zona Fría, pero se aferra a una promesa que llegó desde Casa Rosada. El descuento del 50% en el gas está en juego y la Patagonia espera respuestas.
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, salió a marcar posición sobre el proyecto que se debate en el Congreso para modificar el régimen de Zona Fría, un tema que tiene en vilo a los vecinos de la Patagonia por su impacto directo en la tarifa de gas.
"Rechazamos absolutamente cualquier perjuicio a la Patagonia", enfatizó el mandatario provincial en una rueda de prensa en Bariloche, donde insistió en que la región no puede perder el beneficio que hoy alivia el costo de la calefacción en los meses más duros del año.
Sin embargo, el gobernador también dejó una puerta abierta a la confianza en el Gobierno nacional. Según contó, mantuvo contacto con su par de Neuquén, Rolando Figueroa, quien le transmitió una garantía clave: "Me dijo que el compromiso del gobierno nacional era no tocar la Zona Fría a la Patagonia".
Qué prometió Nación y por qué genera dudas
Ese compromiso al que aludió Weretilneck no es un dato menor: días atrás, Figueroa lo había anunciado tras un encuentro con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, en la Casa Rosada. "Algo muy importante que hemos trabajado es el compromiso del gobierno nacional de sostener la Zona Fría en Neuquén y en la Patagonia", había declarado el neuquino.
El propio Santilli también se pronunció sobre el tema el martes: "Zona Fría Patagónica es inalterable, y va a seguir con las condiciones con lo que venimos estableciendo. Para nosotros es muy importante".
El punto que enciende las alarmas es el alcance real de esa promesa. El régimen vigente contempla para la Patagonia un descuento del 50% sobre la tarifa plena de gas. En cambio, el esquema que proponía la administración libertaria buscaba dejar de garantizar expresamente ese porcentaje y otorgarle al Poder Ejecutivo nacional la facultad de definirlo mediante decisiones administrativas.
Es decir, el beneficio dejaría de estar blindado por ley y quedaría sujeto al criterio del Ejecutivo de turno, algo que desde la Patagonia miran con desconfianza.
Mientras el proyecto avanza en el Congreso, los gobernadores de la región siguen de cerca cada movimiento y apuestan a que la promesa de la Casa Rosada se sostenga en los hechos. Weretilneck eligió combinar el rechazo firme a cualquier recorte con la confianza en la palabra del Gobierno nacional, una posición que deja la pelota en cancha de Nación.