Yamina escapó de su ex tras 14 días de cautiverio en Río Gallegos: la jueza define si la acusación cambia
Una joven de 23 años estuvo catorce días encerrada en una casa de Río Gallegos. Cuando logró escapar, los vecinos la auxiliaron y la policía detuvo a su ex. Ahora la jueza debe decidir si la acusación cambia y la pena se dispara.
La capital santacruceña sigue sacudida por un caso de violencia de género que escaló hasta límites difíciles de imaginar. Una joven de 23 años permaneció catorce días encerrada, incomunicada y sometida a tormentos físicos y psicológicos dentro de una vivienda particular. La presunta responsable, identificada como K. Romero, está detenida y espera que la Justicia defina su situación procesal.
El expediente está en manos del Juzgado de Instrucción N° 2 y la jueza Yamila Bórquez debe resolver si procesa a la imputada con prisión preventiva. La causa, por ahora, está caratulada como privación ilegítima de la libertad y lesiones, un encuadre que contempla una pena en expectativa de hasta 6 años de prisión. Pero la querella y la propia víctima piden un cambio de calificación que podría modificar drásticamente el escenario: femicidio en grado de tentativa, un delito que prevé hasta 15 años de cárcel.
La fuga que destapó el infierno
La pesadilla terminó el miércoles 30 de septiembre, según reconstruyó La Opinión Austral. La víctima aprovechó un descuido de su captora para escapar a la vía pública. Corrió por las calles del barrio y suplicó ayuda a los vecinos, que le dieron refugio y alertaron a la policía y al servicio de emergencias.
En el hospital local, los médicos constataron el cuadro al que había sido sometida. Las pericias y los testimonios confirmaron que durante el encierro la agresora le provocó quemaduras severas en distintas partes del cuerpo con una plancha de ropa y la atacó en forma reiterada con herramientas de mano, entre ellas un martillo y un destornillador. Las heridas de consideración se sumaron a un trauma psicológico profundo.
Allanamiento y detención
Con la denuncia formal y las medidas de prueba en marcha, la División de Investigaciones (DDI) de Río Gallegos, bajo las directivas del Juzgado de Instrucción N° 2, allanó el inmueble donde se produjo el cautiverio. En el procedimiento detuvieron a K. Romero, que quedó de inmediato a disposición de la Justicia.
El sábado 3 de octubre, la acusada fue trasladada para prestar declaración indagatoria ante la jueza Bórquez. Desde entonces permanece alojada y comunicada en la Escuela de Policía, en las afueras de la ciudad, mientras corren los plazos legales para que la magistrada defina si dicta su procesamiento con prisión preventiva.
El relato de Yamina y el historial que no se frenó
En las últimas horas, la víctima —identificada como Yamina— rompió el silencio en diálogo con La Opinión Austral para visibilizar la gravedad del caso y exigir que el accionar judicial esté a la altura de la barbarie sufrida. La joven y sus allegados sostuvieron que existía un historial previo de acoso, violencia, manipulación y hostigamiento sistemático que no fue detenido a tiempo por las instituciones. Advirtieron, además, que la agresora lograba eludir el accionar de la Justicia escudándose en supuestos padecimientos de salud mental.
El planteo central de la querella apunta a que la jueza Bórquez cambie la calificación legal a femicidio en grado de tentativa. Si prospera ese cambio de carátula, en función de la saña y el peligro inminente de muerte que atravesó la víctima, K. Romero se enfrentaría a un juicio oral con un horizonte de condena de hasta 15 años de prisión efectiva, según lo que dicta el Código Penal Argentino vigente.