Yerba Buena: el operativo que hizo desaparecer cientos de autos abandonados
¿Qué hicieron con los cientos de autos abandonados en los depósitos municipales? La respuesta incluye un detalle ecológico que no te esperabas.
La Municipalidad de Yerba Buena ejecutó un ambicioso plan de compactación que dejó fuera de circulación a 364 vehículos que ocupaban espacio en sus depósitos. La acción, respaldada por la Ordenanza N.º 2231, apunta a resolver un problema que venía acumulándose durante años.
Según informaron desde el municipio, las unidades habían sido retenidas en distintos procedimientos y sus dueños no las reclamaron en el plazo estipulado de 90 días. A partir de ahí, la ley local habilita al Ejecutivo a disponer de ellas de manera definitiva.
El trabajo conjunto entre la Secretaría de Seguridad y la Dirección de Tránsito y Transporte permitió liberar infraestructura que estaba colapsada. Ya no hay más montañas de chatarra ocupando predios municipales, y el ordenamiento vehicular empieza a notarse.
¿Qué pasa con el material compactado?
Lejos de ser un simple desguace, el proceso tiene un fuerte componente ecológico. Al compactar los vehículos, se reduce el llamado "pasivo ambiental" que generan los metales, fluidos y otros materiales en descomposición sobre el suelo. Además, el material resultante se inserta en un circuito de economía circular, promoviendo el reciclaje y bajando la huella de carbono del municipio.
La medida también trae beneficios directos para la salud pública. Al eliminar estos focos de acumulación, se evita que los depósitos se conviertan en criaderos de mosquitos u otros vectores infecciosos, en línea con una política de ciudad más sustentable y segura.
Alejandro Daud Álvarez, subdirector de Despacho de la Intendencia, fue contundente al valorar el operativo: "Este proceso es mucho más que una solución para liberar espacio; significa cerrar de manera ordenada y responsable un procedimiento administrativo que durante años generó costos de mantenimiento y ocupación de infraestructura".
Pero además, el funcionario resaltó el costado social de la iniciativa. "Logramos transformar un problema de gestión en una acción concreta de orden y solidaridad con una institución que cumple una función fundamental en nuestra comunidad", señaló, haciendo referencia al destino final de los recursos obtenidos.
Con esta acción, Yerba Buena da un paso firme hacia una gestión más eficiente, demostrando que hasta los problemas más viejos pueden tener una solución moderna y responsable.