Yerba Buena en llamas: la sesión donde un concejal se declaró “amordazado” y su par ausente por “estrés severo”

Una sesión con un concejal que se declaró “amordazado”, su par denunciante internada por “estrés severo” y proyectos clave frenados. ¿Hasta dónde llegará esta guerra política en Yerba Buena que ya tiene capítulos judiciales y médicos?

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Yerba Buena en llamas: la sesión donde un concejal se declaró “amordazado” y su par ausente por “estrés severo”

La tensión política en el Concejo de Yerba Buena escaló a un nuevo nivel este jueves con una sesión marcada por acusaciones cruzadas, una ausencia clave y decisiones que dejaron al descubierto una fractura profunda. Un edil anunció que no hablaría ni votaría porque se siente “amordazado”, mientras su colega, denunciante, seguía internada por un cuadro médico vinculado al conflicto.

La sesión comenzó a las 9.30 con una ausencia que condicionó todo el debate: la concejal Gabriela Garolera no participó al permanecer internada tras sufrir una descompensación en su casa. En contraste, Walter “Kabuby” Aráoz, contra quien Garolera presentó una denuncia, sí asistió al recinto.

La justificación de un concejal que se abstuvo de todo

Aráoz tomó la palabra apenas iniciada la reunión para anunciar una decisión inusual: se abstendría de intervenir en los debates y de votar todos los puntos del día, incluyendo temas cruciales como la cuenta de inversión y el presupuesto municipal. En ese marco, tampoco se trató el proyecto de exámenes toxicológicos que Garolera impulsa junto a Mauricio Argiró, por falta de dictamen.

El edil cuestionó las acusaciones en su contra y exigió definiciones claras a sus pares. “Verdades a medias no existen. Tienen la responsabilidad moral de decir lo que pasó y lo que no pasó”, sostuvo con firmeza desde su banca.

¿Qué versión dio Aráoz de los hechos denunciados?

El concejal reconstruyó su visión del episodio ocurrido durante una reunión de labor parlamentaria el viernes anterior. Según su relato, llegó a las 11.30 y fue testigo de un momento de tensión con “injurias y amenazas” hacia dos concejalas, presionadas para acompañar un proyecto. Aseguró que en ningún momento se dirigió a Garolera. “Esto atenta contra mi honor y busca perjudicar mi imagen”, afirmó.

Aráoz justificó su abstención total alegando una imposibilidad de expresarse libremente. “Estoy amordazado. No puedo debatir ideas porque en cualquier momento utilizan la perspectiva de género para realizar denuncias falsas”, declaró, y apuntó contra lo que llamó “operadores políticos” vinculados a la Municipalidad de San Miguel de Tucumán.

La batalla judicial y una acusación de intento de destitución

En paralelo a su exposición, Aráoz informó que ya presentó una acción judicial junto a su abogada. En ella, se puso a disposición del proceso, aportó elementos para desacreditar la denuncia y solicitó su archivo por considerarla falsa. Cuestionó con dureza el pedido de restricción perimetral en su contra. “Se está utilizando esta denuncia para intentar sacarme del Concejo”, sostuvo el edil.

El extenso debate, que se prolongó por más de dos horas, tuvo otro momento álgido cuando se rechazó por mayoría un proyecto de Garolera para expresar solidaridad con el diputado Federico Pelli. La iniciativa fue considerada como algo que excedía lo técnico.

Críticas a la concejala ausente y defensa de su figura

En ese contexto, la concejal Mercedes Moraiz fue directa en sus críticas hacia su colega internada: “Que se solidarice con la sociedad y con las mujeres que sufren violencia, y no abuse de su condición de género”, expresó. Recordó que existen dos denuncias previas impulsadas por Garolera en el último año.

Desde otra vereda, el concejal Franco Marigliano cuestionó que se debatieran estos temas sin la presencia de Garolera. Lo consideró inapropiado y calificó la situación de “cobarde”, al referirse a una persona que no puede ejercer su defensa.

Un diagnóstico médico que apunta al conflicto político

Mientras tanto, desde el entorno de Gabriela Garolera informaron que su evolución es favorable y que podría recibir el alta pronto, aunque con reposo. El diagnóstico médico fue claro: “estrés emocional y laboral severo”. Sus allegados vinculan directamente este cuadro al conflicto que atraviesa el Concejo. “Es consecuencia del hostigamiento, las amenazas y la violencia institucional y psicológica sufrida”, sostuvieron.

La presidenta de la Comisión de Salud, María Decoud Griet, aclaró que el proyecto de exámenes toxicológicos no fue descartado, pero debe cumplir los tiempos administrativos. “No podemos tratar iniciativas bajo presión sin el análisis correspondiente”, señaló.

El episodio traspasó las paredes del Concejo. El legislador José Cano se pronunció a favor de los controles toxicológicos en la función pública, recordando que presentó un proyecto para ampliar la normativa y promoverla en municipios. “No puede haber doble estándar”, afirmó.

El Concejo Deliberante de Yerba Buena queda así sumido en una disputa que ya no es solo institucional, sino personal, judicial y de salud, con un final que parece cada vez más lejano.

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