Yerba Buena y el Camino del Perú: el municipio reconoce que ya no puede solo con la ruta

630.000 vehículos en un solo mes y un tramo de siete kilómetros que soporta 2.000 por hora: el municipio de Yerba Buena admite que el Camino del Perú lo supera y apunta a quién debería dar la respuesta.

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Yerba Buena y el Camino del Perú: el municipio reconoce que ya no puede solo con la ruta
Yerba Buena y el Camino del Perú: el municipio reconoce que ya no puede solo con la ruta

El secretario de Gobierno de Yerba Buena, Fernando de la Orden, puso números y palabras a un problema que miles de vecinos padecen a diario: el Camino del Perú es hoy uno de los puntos más críticos para el tránsito de la zona metropolitana.

"Es algo muy complejo y preocupante. Sin dudas, uno de los sectores más conflictivos en el tránsito cotidiano", afirmó el funcionario, que no esquivó el diagnóstico: la problemática excede los límites de la Ciudad Jardín.

El motivo es simple y a la vez difícil de resolver. La ruta provincial 315 atraviesa varias jurisdicciones —Yerba Buena, San Miguel de Tucumán y la zona de Cebil Redondo—, lo que complica cualquier decisión conjunta.

Los números que explican el colapso

Las estadísticas del Centro Integral de Monitoreo reflejan la magnitud del movimiento. Durante agosto, ingresaron y egresaron del municipio alrededor de 630.000 vehículos. Solo el sector conformado por el Camino del Perú y avenida Perón concentró más de 130.000 rodados.

Según el municipio, ese flujo no corresponde únicamente a residentes de Yerba Buena: también circulan a diario miles de personas desde y hacia Cebil Redondo, San José, Tafí Viejo y numerosos barrios y urbanizaciones del noroeste del Gran San Miguel de Tucumán.

De la Orden advirtió que todos los accesos al municipio presentan niveles elevados de riesgo vial, entre ellos el Camino del Perú, avenida Aconquija, Solano Vera y Camino de Sirga.

La situación se agrava en los horarios de mayor circulación, cuando coinciden trabajadores, estudiantes, transporte público, camiones y autos particulares. A eso se suma el intenso movimiento de alumnos y familias en las inmediaciones de los establecimientos educativos, en sectores donde la infraestructura peatonal resulta insuficiente para semejante volumen de tránsito.

Qué puede hacer el municipio y qué no

El funcionario recordó que el Camino del Perú forma parte de la ruta provincial 315 y que las obras de transformación dependen de la Dirección Provincial de Vialidad. El municipio, en cambio, puede ejecutar tareas complementarias: mejoras en la iluminación, bacheo, colocación de señalética y mantenimiento del entorno. Lo que no puede es encarar una remodelación integral de la traza.

De la Orden también mencionó el primer conversatorio metropolitano sobre movilidad, realizado en 2024 con la participación de distintos actores del Gran San Miguel de Tucumán. De esas reuniones surgieron propuestas para mejorar la circulación, pero no pudieron concretarse porque la intervención sobre esa ruta le corresponde al Estado provincial.

Las medidas que reclama el municipio

Consultado sobre las prioridades, el secretario de Gobierno sostuvo que la principal necesidad es generar una nueva vía de circulación que alivie la saturación del Camino del Perú, convencido de que el crecimiento demográfico de la zona seguirá incrementando la demanda vehicular.

Como segunda medida, planteó rediseñar el sistema de transporte público. En ese marco, destacó que Yerba Buena amplió recientemente la flota del MuniBus con tres nuevas unidades, lo que permitió conectar toda la ciudad mediante un sistema de trasbordo que permite llegar de norte a sur y de este a oeste con un único boleto.

Un problema que viene de los 90

El origen de la congestión se remonta al fuerte crecimiento urbano de la década de 1990. Localidades como Cebil Redondo, Villa Carmela, San José, Yerba Buena y distintos sectores de San Miguel de Tucumán y Tafí Viejo experimentaron una importante expansión inmobiliaria, a la que luego se sumó el desarrollo de Lomas de Tafí. La infraestructura vial, en cambio, prácticamente no acompañó ese crecimiento.

Hoy el tramo más comprometido comprende unos siete kilómetros entre el cruce de las avenidas Perón y Belgrano y la ciudad de Tafí Viejo, donde la ruta provincial 315 cambia su denominación a avenida Roca tras un giro de 90 grados. Allí convergen funciones de ruta provincial, avenida urbana, acceso a barrios, corredor del transporte público y conexión entre municipios.

En las horas pico se estima que circulan alrededor de 2.000 vehículos por hora: camiones vinculados a la actividad citrícola, cinco líneas de colectivos, automóviles particulares, vehículos de alquiler, motocicletas, bicicletas, peatones e incluso carros de tracción a sangre, en un corredor donde además persiste la falta de veredas adecuadas.

Los proyectos para ampliar el Camino del Perú llevan más de tres décadas sobre la mesa. Desde los años 90, la Dirección Provincial de Vialidad impulsó distintas iniciativas para transformar la ruta en una vía de cuatro carriles, con platabanda central, nuevas rotondas, repavimentación, iluminación y mejoras urbanísticas. En 2021 y otra vez en 2023 el Gobierno provincial retomó la propuesta de ampliación, pero después informó que la falta de presupuesto impidió avanzar con las obras.

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