YPF pone US$ 4.500 millones en Mendoza y el dato que explica por qué

¿Por qué YPF eligió el sur de Mendoza para jugarse US$ 4.500 millones y casi 480 pozos? La respuesta está en un dato geológico que la provincia viene midiendo hace años.

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YPF pone US$ 4.500 millones en Mendoza y el dato que explica por qué
YPF pone US$ 4.500 millones en Mendoza y el dato que explica por qué

Mendoza quiere dejar de ser una promesa petrolera para convertirse en un distrito energético de peso, y la señal más fuerte llegó de la mano de YPF: la compañía proyecta desembolsar US$ 4.500 millones para perforar cerca de 480 pozos en el sur provincial, sobre dos áreas pegadas al límite con Neuquén.

El anuncio lo dio a conocer Lucas Javier Erio, director de Hidrocarburos de la provincia, en diálogo con Luis Abrego y Gabriel Conte en Multiplataforma 617 News. Según contó, el presidente de YPF, Horacio Marín, le presentó la iniciativa al gobernador Alfredo Cornejo en una reunión en Mendoza, unas dos semanas antes de la entrevista.

Para el funcionario, el tamaño de la apuesta habla por sí solo del potencial que la formación tiene del lado mendocino.

El 30% de Vaca Muerta está en Mendoza

Erio explicó que alrededor del 30% de la formación Vaca Muerta se extiende bajo territorio mendocino. Esa condición geológica es la que abre la puerta para que la provincia se sume al boom de la producción no convencional.

El camino no empezó ahora. El Gobierno provincial encargó estudios técnicos propios para caracterizar la roca y evaluar si reunía las condiciones para explotarla. A eso se sumaron dos pozos exploratorios que YPF perforó hace unos dos años, con resultados positivos. Con esa información, la gestión avanzó en la búsqueda de inversores y en el diseño de incentivos.

“Estamos a las puertas de un desarrollo masivo de Vaca Muerta en Mendoza”, afirmó Erio, que además remarcó que ya hay tres empresas con proyectos vinculados a la formación en la provincia.

El funcionario agregó que, mientras se hacía la entrevista, un equipo de YPF trabajaba en la perforación de otro pozo, una tarea que permitirá conocer mejor las características y el potencial productivo del subsuelo mendocino.

No es solo perforar: caminos, cañerías y empleo

El proyecto de YPF excede la perforación. Según Erio, el desarrollo exigirá instalaciones de superficie, obras de construcción, caminos, servicios especializados y una cantidad importante de trabajadores.

También mencionó otros proyectos de explotación no convencional, como los de Quintana Energy y Tango Energy, que forman parte de la expansión de la actividad en la provincia.

El desafío para Mendoza será acompañar la inversión privada con infraestructura y logística. Entre las iniciativas en carpeta aparece un polo logístico en Pata Mora, cuyos avances en la licitación se esperan para los próximos meses. A eso se suma la posibilidad de aprovechar las instalaciones que quedaron en el predio de Potasio Río Colorado, en el sur provincial, tras la caída del proyecto original de Vale.

Para Erio, ese espacio podría funcionar como punto de articulación entre la minería y la actividad petrolera, con recursos hoy subutilizados. El Gobierno, dijo, mantiene reuniones con operadoras y con el clúster de proveedores de energía, minería y petróleo para anticipar las necesidades que traerán los nuevos proyectos: tendido de cañerías, construcción, apertura y mantenimiento de caminos, instalaciones y servicios técnicos. Así, el impacto económico podría derramar más allá de las petroleras y alcanzar a numerosas empresas locales.

“Queremos cuidar el convencional”

Aunque Vaca Muerta concentra las expectativas, Erio aclaró que Mendoza no piensa abandonar la producción convencional, clave para la economía provincial. La transición hacia los recursos no convencionales, advirtió, debe hacerse sin descuidar los yacimientos tradicionales, que todavía tienen petróleo recuperable con nuevas inversiones y tecnología.

Como ejemplo citó lo que pasó en Neuquén, donde la expansión de Vaca Muerta coincidió con una fuerte caída de la producción convencional. Mendoza busca evitar ese camino y sostener los dos segmentos.

Para lograrlo, la provincia transfirió áreas que estaban en manos de YPF a empresas de menor escala, interesadas en campos que para la estatal habían perdido atractivo económico. También impulsó la extensión anticipada de contratos de explotación, con el objetivo de dar previsibilidad a las operadoras y evitar que las inversiones se frenen cuando los acuerdos están por vencer.

“Queremos cuidar el convencional”, remarcó Erio, y sostuvo que mantener la producción también preserva los contratos de las empresas de servicios y los puestos de trabajo asociados.

Menos regalías para reactivar pozos

Uno de los instrumentos centrales de la estrategia provincial fue la reducción de regalías en determinadas áreas convencionales. La decisión implica resignar ingresos inmediatos del Estado con la expectativa de recuperar actividad, inversiones y producción.

Erio contó que el Gobierno analizó la situación económica de las operadoras y detectó áreas que habían dejado de ser rentables. En algunos casos, YPF debía destinar recursos de otros activos para sostener la producción. Frente a ese panorama, la provincia modificó las condiciones económicas para que otras empresas pudieran asumir la operación.

“Nos interesa más el dólar que vaya al subsuelo”, explicó el funcionario al fundamentar el incentivo a nuevas inversiones en recuperación de petróleo.

En esa línea, anticipó el impulso de una nueva ley para reactivar pozos inactivos con un esquema de regalías que podría ubicarse por debajo del 5%. La premisa es simple: un pozo que no produce no genera regalías. Por eso el Gobierno busca que el incentivo económico permita volver a ponerlo en marcha, lo que demandaría equipos de perforación y reparación, contratación de servicios y nuevos puestos de trabajo. La idea es extender la vida útil de los yacimientos y aprovechar recursos que todavía están bajo tierra.

Tecnología para sacar más petróleo

Erio destacó el papel de las empresas más pequeñas en la incorporación de técnicas de recuperación secundaria y terciaria. Explicó que la recuperación primaria, la de los sistemas tradicionales de bombeo, solo extrae una parte del petróleo disponible. Cuando ese método pierde eficacia, no significa que el recurso se haya agotado.

Según su explicación, la recuperación primaria puede extraer aproximadamente entre el 10% y el 20% del petróleo existente en determinadas condiciones, por lo que queda una proporción considerable por recuperar. La secundaria consiste, por ejemplo, en inyectar agua para desplazar el petróleo hacia otros pozos de extracción. En la terciaria se pueden usar polímeros, que modifican las propiedades del fluido inyectado y ayudan a movilizar hidrocarburos atrapados en la formación.

Mendoza ya tiene varias áreas donde se emplean técnicas con polímeros, y los contratos transferidos o prorrogados incluyen compromisos de inversión para desarrollar recuperación secundaria y terciaria cuando las condiciones técnicas lo permitan. Las empresas de menor tamaño, planteó, pueden encontrar oportunidades en ese segmento porque tienen estructuras operativas y estrategias de inversión adaptadas a campos que ya no son prioritarios para las grandes compañías.

Empleo y reconversión

En la entrevista también se abordó el impacto laboral de la reestructuración del convencional y la salida de YPF de algunas áreas, un proceso que generó preocupación por los puestos perdidos.

Erio reconoció que la transición fue difícil, pero afirmó que parte de los trabajadores y equipos técnicos especializados fueron incorporados por las nuevas operadoras. Consideró que la llegada de empresas con otros modelos de negocio y nuevas tecnologías puede generar oportunidades laborales, tanto en la extracción como en los servicios. El objetivo, señaló, es mantener la actividad convencional, recuperar pozos hoy inactivos y generar las condiciones para que las inversiones se traduzcan en mayor producción.

En ese sentido, defendió la estrategia provincial de combinar incentivos económicos, cambios contractuales y nuevas tecnologías para evitar que los yacimientos pierdan actividad de manera definitiva.

Recuperar el protagonismo petrolero

Hacia el final de la charla, los periodistas plantearon el debate sobre el lugar de Mendoza en la historia petrolera argentina y la idea de una provincia que tiene petróleo pero que no siempre logra consolidarse como distrito de referencia.

Erio rechazó esa distinción y reivindicó los antecedentes históricos de la provincia, al recordar las primeras experiencias de extracción vinculadas con Cacheuta. Para el funcionario, el escenario actual ofrece la chance de recuperar ese protagonismo por dos caminos complementarios: el desarrollo de Vaca Muerta en el sur provincial y la recuperación de los yacimientos convencionales con inversiones y nuevas tecnologías.

Con una inversión proyectada de US$ 4.500 millones y cerca de 480 pozos previstos, Mendoza enfrenta el desafío de transformar su potencial geológico en producción efectiva, infraestructura, empleo y oportunidades para sus proveedores. La apuesta oficial es que el no convencional no desplace a la actividad tradicional, sino que ambos sostengan una nueva etapa de expansión energética para la provincia.

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