Zafra en jaque: la oferta salarial que los cosecheros tucumanos rechazaron de plano
¿Cuánto vale un día de cosecha en Tucumán? La oferta que los empresarios del limón pusieron sobre la mesa fue tajantemente rechazada. Mientras la brecha salarial parece insalvable, los trabajadores denuncian condiciones que los obligan a laborar sin lo más básico.
La paritaria del limón está rota y la cosecha en Tucumán pende de un hilo. Los trabajadores citrícolas desestimaron la última propuesta de los empresarios por considerarla “insuficiente” frente a la inflación, mientras denuncian condiciones laborales que, aseguran, los obligan a trabajar sin baños ni agua potable.
La brecha entre las partes es abismal. La Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA) ofreció llevar el jornal a $35.500, una cifra que los representantes gremiales rechazaron de inmediato. El piso mínimo que exigen los cosecheros es de $47.000 por día, una diferencia de más de $11.500 que mantiene las negociaciones completamente estancadas.
Un jornal que no alcanza ni para lo básico
La crudeza del conflicto se mide en números cotidianos. Desde el sector de los trabajadores describen una realidad alarmante: con el ingreso diario que propone el sector empresario, muchos apenas podrían comprar un kilo de carne y un paquete de arroz. Este deterioro del poder adquisitivo es el núcleo del rechazo a la oferta y el principal argumento para endurecer la posición.
El desacuerdo no se limita al valor del jornal. Otro punto de fricción es el pago por productividad, específicamente el valor de la maleta de corte a tijera. Mientras ACNOA pretende fijarlo en $1.145, los trabajadores reclaman que se eleve a $1.500, argumentando que el esfuerzo físico y la destreza requerida deben tener una retribución justa.
Reclamos históricos que persisten en 2026
Más allá de los números, el conflicto saca a la luz condiciones de trabajo que los cosecheros denuncian como indignas. Aseguran que, incluso en el presente año, deben seguir reclamando la instalación de baños químicos y el acceso a agua potable en las fincas donde realizan sus tareas.
Pese a que la Secretaría de Trabajo de Tucumán realizó más de 150 inspecciones conjuntas, los gremialistas señalan que existen numerosos expedientes abiertos por incumplimientos en las normas de seguridad e higiene. La gran mayoría de estos casos, afirman, aún no han recibido una sanción concreta, lo que perpetúa las malas condiciones.
Este panorama se complejiza con el impacto de la reciente reforma laboral nacional. Los trabajadores temporarios del limón ven con preocupación la eliminación de ciertos derechos de indemnización, una medida que califican como un retroceso histórico para el sector.
La cosecha, entre la lluvia y la protesta
El inicio de la zafra ya enfrentaba demoras por las persistentes lluvias que afectaron a la provincia. Ahora, a la incertidumbre climática se le suma la tensión social. La falta de un acuerdo salarial y el malestar por las condiciones laborales podrían derivar en nuevas dilaciones o, directamente, en la interrupción de la actividad.
Ante la falta de avances en la mesa de negociación, desde el gremio no descartan la puesta en marcha de un plan de lucha. Esto podría traducirse en medidas de fuerza en los distintos centros de producción citrícola, lo que llevaría el conflicto a un punto crítico.
Así, la industria emblemática de Tucumán se encamina hacia un período clave con un conflicto abierto en múltiples frentes: salarial, de condiciones laborales y de marco normativo. La posibilidad de una zafra tranquila parece, por ahora, un fruto lejano.