Zamora contra la 'deconstrucción' del Estado: el duro discurso que encendió el Senado
Gerardo Zamora rechazó el proyecto de tierras rurales en el Senado y denunció la 'extorsión' financiera a las provincias. ¿Qué más dijo? Los detalles de su encendido discurso.
El senador nacional por Santiago del Estero, Gerardo Zamora, volvió a marcar el pulso de la oposición con un discurso contundente en el Senado. Rechazó el proyecto de ley de tierras rurales impulsado por el oficialismo y llamó a frenar lo que consideró una "deconstrucción" del Estado con "conciencia republicana".
La sesión, que prometía ser tensa, no defraudó. Zamora, al frente del bloque del Frente Cívico, no solo justificó el voto negativo de su espacio, sino que lanzó duras críticas al Gobierno nacional por la falta de rigor técnico de la iniciativa y las presiones financieras que, según denunció, se ejercen sobre las provincias. Pero también tuvo palabras de elogio para la reacción ciudadana que, dijo, salió a defender la soberanía nacional.
Un diagnóstico de época: "las más violentas que yo recuerde"
Zamora arrancó su exposición con un análisis crudo de la coyuntura política. Se ubicó en "una etapa de finalización de jornadas de confrontación y disenso político, las más violentas que yo recuerde desde el año ochenta y tres a la fecha". En ese marco, lamentó la existencia de "discursos de odio, de violencia, de confrontación asistida, agresiones y desbordes personales" que, según afirmó, son alimentados desde sectores de poder con fines electorales.
Sin embargo, el legislador santiagueño se mostró optimista: "Avizoro un cambio profundo en el tejido social argentino". Para él, la sociedad está reaccionando contra el modelo de aislamiento e individualismo que pregona que "cada uno se puede salvar solo". En ese punto, fue contundente: "A ese escepticismo social se agrega el aislamiento cuando las cosas que le tocan a otros —jubilados, discapacitados, desempleados, pymes que cierran— te tocan a vos, y en ese momento estás solo".
Dos modelos de país en juego
Zamora puso el debate en un plano superador: "No estamos frente a una discusión meramente técnica o jurídica; estamos frente a dos concepciones, una muy distinta de la otra". Describió a la postura oficialista como la que busca el crecimiento "desregulando, concentrando y dejando librado al mercado el destino de los bienes esenciales". En la vereda opuesta, ubicó a quienes defienden el interés nacional, el arraigo y la protección de los bienes estratégicos para las futuras generaciones.
En ese marco, el titular del Frente Cívico fue tajante sobre el objeto de la ley: "La tierra no es un bien cualquiera: está vinculada a la producción de alimentos, al agua, los recursos naturales, a la biodiversidad, a las zonas de fronteras y a la seguridad nacional". Así, cuestionó los intentos de habilitar la extranjerización de tierras, que responden, dijo, a intereses de mercado "que han fracasado sistemáticamente" a nivel internacional.
El retroceso del Capítulo III: ¿concesión o estrategia?
Zamora reconoció que la presión ciudadana y el debate parlamentario obligaron al Poder Ejecutivo a dar marcha atrás en los aspectos más regresivos de la propuesta, especialmente el Capítulo III. Pero advirtió: "Fueron retirados para buscar otras formas de avanzar sobre los mismos objetivos". Para el senador, quienes impulsan estos proyectos son "funcionarios y técnicos que ya formaron parte de gestiones fracasadas en el pasado".
En su alocución, Zamora también elogió la reacción de la sociedad: "La sociedad argentina en su conjunto, que muchas veces puede no entender de cuestiones técnicas o jurídicas, comprende cuando se habla de soberanía de nuestra patria y de unidad nacional". Y sentenció: "La voz del pueblo ya no se resigna y que nadie se salva solo".
Una "ley ómnibus" con errores de principiante
El exgobernador no ahorró críticas a la técnica legislativa del proyecto. Lo calificó como una "ley ómnibus" o "ley panfleto" que modifica de manera arbitraria siete leyes de fondo. Citó al jurista Vítolo, quien dijo que la norma es "una mélange que implica un divorcio inentendible entre el título de la ley y su contenido".
Pero el momento más insólito llegó cuando Zamora exhibió un error del artículo 38: su redacción establecía la entrada en vigencia de la norma retroactivamente al 1 de julio de 1968. Un descuido, dijo, producto de "cortar y pegar textos antiguos".
Más allá del error, alertó sobre el impacto real: las reformas a la Ley de Expropiaciones y a la Ley de Manejo del Fuego, al limitar la potestad expropiatoria del Estado, paralizarían la obra pública. "La conclusión en términos concretos es: menos puentes, menos autopistas, menos vías ferroviarias; ese es el país que quieren cuando hablan de volver al siglo XIX", disparó.
El modelo santiagueño como contrapunto
Zamora contrastó las recetas nacionales con la gestión en su provincia. Destacó que Santiago del Estero es "la provincia que en el Poder Legislativo gasta menos de todas, que hace más de dos años y medio no ha nombrado un solo personal público, que ha tenido mejoras en la recaudación y cuentas equilibradas". Ese rumbo, dijo, se logró "uniendo peronistas y radicales", un esquema que fue revalidado en las urnas con el 66% de los votos.
En esa línea, reivindicó a los movimientos populares: "Pueden fracasar el peronismo o el radicalismo, pero no sus ideales". Y defendió "las banderas de la causa de los desposeídos de Yrigoyen o de la justicia social de Perón" como base para construir una alternativa de desarrollo con movilidad social ascendente.
Pacto de Mayo y "extorsión" financiera
Zamora desmintió que el proyecto tenga relación con el Pacto de Mayo que él mismo firmó. "Volvería a firmar ese y muchos pactos más cada vez que un gobierno me convoque para buscar consensos que nos unan a los argentinos; pero este proyecto de ley no tiene nada que ver con el Pacto de Mayo, absolutamente nada que ver", enfatizó.
El senador cerró su intervención con una denuncia grave: la retención indebida de fondos fiduciarios y coparticipables a las provincias. "A las provincias se les están reteniendo fondos de leyes que corresponde distribuir para después prestarles dinero, cobrarles intereses y refinanciar las deudas; esto no es convivencia, esto termina siendo un ataque brutal al federalismo y una especie de extorsión", concluyó.