Zapala bajo el agua: los 55 llamados que colapsaron a los equipos en el peor día de lluvia
El temporal le pegó de lleno a los barrios de Zapala: cloacas desbordadas, calles anegadas y familias con el agua en la puerta. El municipio salió con todo, pero hubo un número de reclamos que marcó el día y todavía complica a los vecinos.
En cuestión de minutos, la ciudad se convirtió en un río. El jueves fue el día más duro del alerta amarillo que la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas había fijado para toda la semana en Zapala, y el municipio tuvo que salir a la calle con todo su personal para evitar que el agua terminara dentro de las casas.
No fue una lluvia más. La tormenta cayó concentrada y con una velocidad que transformó las calles en pocos minutos. Hacia la tarde el fenómeno aflojó y este viernes volvió a aparecer, aunque con menos fuerza. El pico de intensidad, coinciden desde el municipio, fue el jueves.
El agua no dio respiro
La acumulación fue inmediata y el escurrimiento, violento. Vecinos con el agua en la puerta, alcantarillas desbordadas, canales pluviales al límite y redes cloacales tapadas por el arrastre de barro y sedimentos. Circular, sobre todo en la trama de ripio, se volvió una odisea.
Con ese panorama, la Municipalidad activó un operativo integral de asistencia y prevención por medio de todas sus secretarías, que se sostuvo a lo largo de toda la jornada. La orden del intendente Carlos Koopmann fue concreta: todo el recurso humano, técnico y la maquinaria disponible a la calle para paliar la crisis.
El barrio por barrio del operativo
El equipo de bacheos fue el que cargó con la peor parte: encauzar el agua para que no entrara a las viviendas y asistir a las familias que ya estaban anegadas. El trabajo fue incesante en Gambazza, San Luis, Tierra del Fuego, Ushuaia, Soldado Águila, Molina Campos, Ortega, Antártida Argentina, 12 de Octubre, Echeverría, Chosica, Las Flores, Pilmayquén y Jujuy, además de sectores neurálgicos de Avenida del Trabajador y Avenida Cañadón.
Otras cuadrillas se ocuparon de lo que no se ve pero resulta vital: limpieza de alcantarillas y canales pluviales, sondeo de cañerías y desobstrucción de redes cloacales. Los puntos más críticos se priorizaron para que el agua no llegara a las casas.
El número dimensiona la jornada: solo el jueves se registraron más de 55 reclamos por desbordes cloacales, y todos tuvieron intervención.
Ya en el turno tarde, cuando el ripio se volvió intransitable, el personal municipal trabajó junto a la División Bomberos para rescatar vehículos varados. En paralelo se reforzó con material el terraplén del canal pluvial de avenida Cañadón y se prepararon bolsas de arena como prevención ante eventuales nuevas crecidas.
Un octubre que se comportó como un temporal de otro planeta
Lo que pasó el jueves no es habitual para Zapala ni para la región. En los últimos días se acumularon alrededor de 45 mm de agua, cuando el promedio histórico para todo octubre completo ronda entre 32 y 40 mm. Dicho de otro modo: un solo evento climático superó la media de un mes entero.
El temporal, potenciado por los efectos de El Niño, explica la magnitud de los trastornos: inundaciones urbanas con el agua entrando a las viviendas en pocos minutos, socavones y deslaves importantes en calles y caminos urbanos, la suspensión de clases dispuesta por el Consejo Provincial de Educación y el corte total preventivo que ordenó Vialidad Nacional en rutas nacionales de la provincia, incluidos tramos de la Ruta Nacional 40 cercanos a la localidad.
Fue un día devastador por la cantidad de agua caída, pero con un municipio en la calle, dando la cara y poniendo el cuerpo.