Ziliotto habló de unidad, pero las ausencias que no nombró dicen otra cosa
Un discurso con dos frentes, ausencias que pesaron y una frase que repitió tres veces: así fue el 17 de octubre de Ziliotto en Santa Rosa.
El gobernador Sergio Ziliotto eligió el acto por el Día de la Lealtad en el Club General Belgrano de Santa Rosa para dejar en claro que su discurso no era solo un homenaje al justicialismo. Fue, en los hechos, la primera gran señal política de cara a los escenarios electorales que se vienen en La Pampa.
El mandatario pampeano habló ante un auditorio que respondió con volumen. Pero el mensaje tuvo dos destinatarios bien distintos: hacia afuera, la oposición; hacia adentro, los propios.
El frente externo: “están todos amontonados”
Ziliotto apuntó contra los adversarios provinciales con una frase que buscó instalar un escenario de amenaza: “están todos amontonados”. Y sumó una advertencia: “el antiperonismo avanza”.
La referencia incluyó a la UCR, el PRO y La Libertad Avanza, a los que vinculó con las políticas del presidente Javier Milei. La intención fue clara: disciplinar a la militancia y a la dirigencia justicialista bajo la idea de que hay que defender el modelo de gestión pampeano. Si la oposición une fuerzas, el peronismo no puede dispersarse.
El frente interno: las ausencias que pesaron
El núcleo del discurso, sin embargo, estuvo puertas adentro. Las ausencias de los referentes de la Línea Plural que lidera el exgobernador Carlos Verna y del sector que responde al intendente santarroseño Luciano di Nápoli marcaron el tono de lo que Ziliotto dijo después.
Cuando repitió que “no sobra nadie” y que “ningún dirigente será excluido”, no habló en abstracto. Fue una respuesta directa a los movimientos de sus socios y rivales internos.
Por un lado, buscó desactivar la presión de Verna para condicionar el armado electoral. Por el otro, contener el proyecto de Di Nápoli, que recientemente avanzó con la agrupación Fuerza Pampa como herramienta electoral alternativa.
El rol de garante y la sucesión 2027
Ziliotto asumió públicamente el papel de garante del proceso: “seré el mayor responsable de que ningún dirigente sea excluido”, dijo, y agregó: “no le voy a esquivar a la responsabilidad”.
Con esas palabras busca administrar los tiempos de la sucesión y evitar que la interna desgaste su gestión ejecutiva antes de tiempo.
El 17 de octubre en Santa Rosa mostró que el PJ pampeano tiene capacidad de movilización, pero también dejó al descubierto que la unidad no está garantizada por inercia. Retener el poder exigirá negociaciones intensas, contención de ambiciones personales y garantías concretas de participación para que las diferencias actuales no terminen en rupturas formales.