Alfonsino Lalli cumplió 104 años en Río Gallegos: el día que su madre no lo reconoció al volver de la guerra
Sociedad · Santa Cruz

Alfonsino Lalli cumplió 104 años en Río Gallegos: el día que su madre no lo reconoció al volver de la guerra

A los 104 años, Alfonsino Lalli sopló las velitas en Río Gallegos. Su yerno contó la escena que quedó grabada tras volver del frente: golpeó la puerta de su casa y su madre, que no lo reconoció, lo saludó como a un extraño.

Alfonsino Lalli nació en un pueblo italiano de menos de 250 habitantes, fue prisionero de guerra en Argel y hoy vive en Río Gallegos. Este viernes sopló las velitas de un cumpleaños que muy pocos alcanzan: 104 años.

Su historia arranca en Pescopennataro, Italia, donde nació como Agustino Lalli. La pobreza marcó su infancia y él mismo lo resumió con crudeza en una entrevista con La Opinión Austral en 2023: «Qué iba a pensar en estudiar si no había para comer, la cabeza no daba para estudiar».

La guerra, el cautiverio y el regreso a casa

Su yerno, Aníbal Fahler, reconstruyó este viernes ante La Opinión Austral uno de los pasajes más duros de su vida. A Lalli le tocó la Segunda Guerra Mundial y estuvo detenido en Argel durante dos años. Cuando lo liberaron regresó a Italia, pero lo retuvieron un mes más en el cuartel.

Al volver a su casa golpeó la puerta. Su madre lo miró y le preguntó: «¿Señor?». Él respondió: «Mamá, soy Alfonsino». Fahler contó que esa es una de las anécdotas que quedaron del regreso del frente.

El yerno reconoció que en la familia se evitó hurgar en esos recuerdos. «En lo posible, traté de no preguntar. Contó algunas cosas. Dentro de todo no lo trataron tan mal, pero era un preso de guerra así que muy cariñosamente no lo trataron. Después, volvió a su casa y la madre no lo reconoció», completó.

De Italia a Buenos Aires, y de allí a Santa Cruz

A fines de la década del cuarenta, la familia se dispersó rumbo a la Argentina. «Llega acá porque fallecieron los padres y vinieron de a uno, primero vino la hermana, después el hermano menor y por último, vino él», relató Fahler sobre la migración de su suegro.

En Buenos Aires conoció a Carmen Catauro, con quien se casó y tuvo dos hijas: Ángela y María Gracia. Carmen falleció a los 90 años. Fue entonces cuando Ángela y su marido, Aníbal, decidieron que Alfonsino se mudara a Río Gallegos para vivir con ellos.

Una rutina que no cambió con los años

Consultado por el estado de su suegro, que este viernes celebró los 104, Fahler fue tajante: «Exactamente igual que a los 100». La jornada del centenario comienza a las 09:00, con una siesta de una hora o una hora y media en el sillón. Antes de las doce no se quiere acostar. «Acá miramos televisión o si viene alguien, charlamos», describió.

En la pantalla, el deporte manda. «Casi 100% fútbol, algo de noticiero, muy poco. Si hay que pensar mucho, no le gusta», indicó el yerno.

La salud lo acompaña. Se cuida de excederse con la sal y solo toma medicación para la presión y para conciliar el sueño.

Sin embargo, la edad también trae cuentas dolorosas. «A todo el mundo le parece raro, pero es así. Llegar a esa edad, no quisiera, se depende de una persona. Él enterró a su nieto, a su hija, a su mujer, a su otra hija. Lo viví junto a él, pero es duro. A pesar de todo, las ganas de vivir las sigue teniendo», destacó Fahler.

Para festejar los 104, Alfonsino será agasajado por una docena de personas. «Siempre vienen todos los amigos, saben que hacemos un asado, compartimos y nos reímos. Es todo muy lindo», cerró.

Alfonsino Lalli, 104 años

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