La cosecha mecanizada parecía un tema solo de máquinas, pero en Apóstoles la jornada técnica pondrá el foco en algo previo: cómo preparar el suelo para que los equipos pesados puedan trabajar. El 5 de noviembre, con entrada libre y gratuita, los productores podrán ver las cosechadoras en acción y conocer las claves para dar el salto.
La capital de la yerba mate se pone a la vanguardia tecnológica. En el marco de la 48.ª Fiesta Nacional e Internacional de la Yerba Mate, la ciudad de Apóstoles será sede de una nueva edición de la Jornada Tecnológica de la Yerba Mate, un encuentro pensado para que los productores conozcan de cerca las innovaciones que buscan transformar la actividad.
La cita será el jueves 5 de noviembre, desde las 8 de la mañana, en el predio de la Expo Yerba, con entrada libre y gratuita.
Dos modalidades, una misma meta: actualizar al sector
El ingeniero agrónomo Ramiro Sosa, jefe de la Agencia de Extensión Rural de INTA Apóstoles, detalló que la organización armó dos bloques de trabajo para cubrir distintas necesidades de la producción. Por la mañana, el eje estará puesto en los aspectos técnicos de la producción y la industria, y también en la preparación de lotes para implantar yerba mate con sistemas de cosecha mecanizada.
En ese marco, un productor que ya pasó de la cosecha manual a la mecanizada contará su experiencia. Además, la metalúrgica Lory presentará las características de su máquina cosechadora de yerba mate.
La tarde, en cambio, tendrá otro ritmo: la actividad se trasladará al campo para que productores, prestadores de servicios y demás asistentes puedan ver las máquinas funcionando en vivo. “La demostración de tecnología a campo permite sumar una experiencia para ver la maquinaria trabajando y qué potencialidad tiene cada herramienta para sumar a la chacra”, señaló Sosa.
Un trabajo en conjunto
El técnico remarcó que la jornada es fruto de la articulación entre instituciones públicas y actores del sector. La Municipalidad de Apóstoles está al frente de la comisión organizadora de la fiesta, mientras que el INTA, el Ministerio del Agro y la Producción, el Ministerio de Industria y el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), entre otras entidades, participan en la organización de las actividades técnicas.
Por su parte, Ramón Poterala, secretario de Producción de la Municipalidad de Apóstoles y responsable de la subcomisión de la jornada técnica, subrayó que el encuentro es una oportunidad para que los productores y la comunidad yerbatera se actualicen y conozcan alternativas para mejorar sus sistemas productivos. En particular, destacó el interés por la mecanización de la cosecha y la continuidad de un espacio dedicado a la producción orgánica, surgido de la demanda de los propios yerbateros, con herramientas para encarar la transición hacia ese modelo.
El suelo, clave para que la máquina funcione
Mecanizar la cosecha no es solo cuestión de meter una máquina en el establecimiento. Exige repensar el diseño y el manejo del yerbal para que los equipos pesados puedan circular durante las distintas labores, desde la fertilización y el control de malezas hasta la prevención de plagas y enfermedades.
Ese será uno de los ejes de la disertación de Sebastián Barbaro, especialista en manejo y conservación de suelos de INTA Cerro Azul, quien explicará las pautas para planificar el uso del suelo en cultivos de yerba mate con sistemas mecanizados.
Entre los puntos centrales aparece la elección del terreno: se recomiendan lotes fértiles, profundos, con superficies relativamente parejas, buen drenaje y condiciones que permitan el tránsito de la maquinaria. Las zonas bajas, donde el agua puede acumularse y complicar el ingreso de los equipos, merecen especial atención.
El diseño de las calles y cabeceras también es determinante. Para facilitar las maniobras, se sugieren anchos cercanos a los seis metros, ajustables según las características de la maquinaria. La pendiente, en tanto, debe mantenerse dentro de los límites que admiten los equipos —aproximadamente entre el 14 y el 15%—, con una distribución uniforme que evite riesgos.
La densidad de plantación condiciona el funcionamiento del sistema: en los yerbales mecanizados puede acercarse al doble de la convencional, lo que favorece el trabajo de las cosechadoras pero incrementa la demanda de nutrientes y agua. Por eso hay que planificar la fertilización, prever la disponibilidad de riego y buscar un crecimiento homogéneo de las plantas. Las diferencias de tamaño y grosor de las ramas pueden dificultar la cosecha y afectar el desempeño de los equipos.
La conservación del suelo completa este enfoque integral. El trazado de curvas de nivel adaptadas al tránsito de la maquinaria y el diseño de caminos internos que permitan conducir y contener los excedentes de agua ayudan a reducir el riesgo de erosión. También hay que considerar el mantenimiento de la cobertura vegetal: si bien una mayor densidad de plantas genera más sombra y puede limitar el crecimiento espontáneo, la biomasa cumple un rol importante en la protección y el balance de carbono del suelo.
En ese sentido, el uso de cubiertas verdes y la incorporación de compost pueden contribuir a sostener la materia orgánica y mejorar las condiciones del lote.
Así, la jornada permitirá analizar la mecanización desde una perspectiva integral: no solo como una innovación para la cosecha, sino como un sistema que exige planificación del terreno, manejo de la fertilidad, disponibilidad de agua y estrategias de conservación del suelo para sostener la productividad del yerbal a largo plazo.
Colaboración: Francisco Pascual y Martín Ghisio