Los productores venían reclamando por las demoras y las restricciones para trabajar sus tierras. La nueva ley les abre alternativas en el monte, pero hay un plazo y un requisito que definirán si el cambio llega de verdad a las chacras.
La Cámara de Representantes de Misiones sancionó el 22 de octubre una reforma a la Ley XVI N.º 105 que cambia las reglas de juego para los productores rurales. La norma apunta a pequeñas y medianas chacras que hasta ahora chocaban con restricciones ambientales a la hora de producir en superficies con bosque nativo.
El objetivo declarado es ampliar las alternativas productivas sin resignar la conservación del monte. La legislación anterior generaba demoras y limitaciones para combinar actividades agropecuarias con la preservación forestal, y la reforma busca destrabar esos puntos.
Qué se puede hacer en las tierras amarillas
El cambio más relevante alcanza a los terrenos de la categoría II, identificados con color amarillo en el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos. Allí, donde regían restricciones para modificar la cobertura forestal, ahora se habilitan actividades productivas bajo sistemas de manejo sostenible.
Entre las opciones figuran la ganadería silvopastoril —cría de animales combinada con árboles—, el cultivo de yerba mate bajo monte, la incorporación de frutales autóctonos y el enriquecimiento forestal con especies nativas de valor comercial.
La clave es que estas prácticas no implican eliminar el bosque: deben ajustarse a planes de manejo y respetar las restricciones ambientales vigentes. La diversificación apunta a que las chacras puedan sumar ingresos sin desmontar.
Recuperar tierras que quedaron frenadas
Otro de los puntos novedosos involucra a superficies de la categoría III, señaladas en verde. La ley incorpora un procedimiento para pedir la recuperación productiva de terrenos que antes se usaban para cultivos o pasturas y hoy están sin regeneración forestal.
Se trata de sectores que quedaron condicionados por el ordenamiento territorial y que los productores reclaman poder volver a trabajar. Para acceder al mecanismo, el interesado deberá acreditar las condiciones del terreno y presentar la documentación técnica correspondiente.
Permisos en 60 días y silencio administrativo
Las demoras para obtener autorizaciones de aprovechamiento productivo fueron un reclamo histórico del sector. La reforma fija un plazo de 60 días hábiles para que la autoridad competente apruebe o rechace una solicitud mediante resolución fundada.
El trámite exige una declaración jurada y un Plan de Manejo Sostenible o de Aprovechamiento del Uso del Suelo, firmado por un ingeniero forestal o agrónomo habilitado. Si el plazo vence sin respuesta, la normativa contempla la aprobación por silencio administrativo, según el procedimiento establecido.
Además, podrán usarse herramientas satelitales para verificar las condiciones de los terrenos y agilizar las evaluaciones.
El cambio en la pendiente del terreno
La ley también modifica un parámetro para clasificar suelos con cobertura de bosque nativo. El umbral de pendiente para incluirlos en la categoría II pasa del 15% al 25%, una adecuación pensada para la geografía misionera, con abundancia de chacras en terrenos ondulados.
Este ajuste puede alterar la clasificación de algunas superficies, pero no elimina las restricciones ambientales ni las protecciones de la legislación nacional.
Registro de plantaciones de árboles nativos
Junto con los cambios en el uso del suelo, la Legislatura creó el Registro Provincial de Plantaciones con Especies Forestales Nativas de Misiones. La inscripción será voluntaria y servirá para identificar nuevas plantaciones de árboles autóctonos con fines productivos, forestales o de enriquecimiento ambiental.
Los productores deberán informar ubicación, superficie, especies implantadas, cantidad de ejemplares y previsiones de aprovechamiento. Entre las especies que se busca promover aparecen el loro negro y el incienso, valorados por la industria maderera y las carpinterías.
El objetivo es diferenciar las plantaciones productivas del bosque nativo natural y facilitar la trazabilidad de la madera, siempre con las autorizaciones correspondientes.
La aplicación concreta de la reforma dependerá de las condiciones de cada propiedad, la clasificación ambiental del terreno y los procedimientos técnicos exigidos. El desafío será que estas herramientas se traduzcan en oportunidades económicas para las chacras misioneras sin comprometer la conservación de los bosques nativos.