El funcionario que explicó la medida contó quiénes quedan exceptuados de la prohibición y qué pasa con quienes igual se meten al río. La cifra que puede pagar un infractor con red no es la misma que la de uno con caña.
Desde el lunes 2 de noviembre, los ríos Paraná e Iguazú entraron en veda de pesca. La medida suspende la actividad deportiva y comercial en esos cursos de agua y se extenderá hasta el 22 de diciembre de 2026 inclusive, según informó el director general de Ecología y Calidad Ambiental, Franco García Sosa, en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.
El panorama no es igual en toda la provincia: sobre el río Uruguay la prohibición ya rige desde el 1 de octubre y seguirá vigente hasta el 31 de enero de 2027. La disposición también alcanza a los arroyos, lagos y lagunas bajo jurisdicción provincial, incluido el lago Urugua-í.
Una decisión tomada en conjunto con los países vecinos
Los períodos de veda no se definieron de forma aislada. García Sosa remarcó que responden a un trabajo coordinado con Brasil y Paraguay, con quienes Misiones comparte sus principales cursos de agua.
Esa articulación regional apunta a reforzar la protección de las poblaciones de peces durante la primavera y buena parte del verano, cuando muchas especies atraviesan etapas clave de su ciclo reproductivo.
“El cese temporal de la actividad pesquera tiene como objetivo favorecer la reproducción y el desove de las especies nativas, contribuyendo así a preservar la biodiversidad y garantizar la sostenibilidad de nuestros ríos a largo plazo”, explicó el funcionario.
Entre las especies que se busca cuidar aparecen el dorado, el manguruyú, el surubí y el pirá pará, todas relevantes para el equilibrio de los ecosistemas acuáticos de la región.
¿Quiénes pueden seguir pescando durante la veda?
La prohibición abarca la pesca deportiva y la comercial, pero la normativa deja una puerta abierta: la pesca de subsistencia, destinada exclusivamente al consumo propio.
García Sosa aclaró que quienes la practican pueden continuar siempre que estén debidamente registrados ante el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables y cuenten con los permisos correspondientes. No se trata de una habilitación indiscriminada, sino de una actividad que exige autorización y el cumplimiento de las condiciones fijadas por la autoridad provincial.
El funcionario también recordó que las restricciones no se agotan en los tres grandes ríos que rodean Misiones.
“Esta veda no solo incluye los ríos, sino todas las aguas jurisdiccionales de la provincia, como ser arroyos interiores, lagos y lagunas”, puntualizó.
Multas y decomisos: qué arriesga quien incumple
Quien sea detectado pescando de manera ilegal durante el período de veda se expone a dos consecuencias: el decomiso de los elementos utilizados y una multa económica cuyo monto dependerá de las características y la gravedad de cada caso.
“Las multas de infracción a la ley de pesca tienen un mínimo y un máximo estipulado. En primer lugar se decomisan los elementos que se pueden utilizar para la actividad ilegal”, señaló García Sosa.
En cuanto a los importes, las sanciones pueden partir de los mil pesos y llegar a varios millones, según la modalidad empleada y las circunstancias de la infracción. Las penalidades suelen ser más altas cuando se detecta el uso de redes que cuando se sorprende a alguien pescando desde la costa con una caña.
“Comúnmente, los que tienen red, obviamente que la multa para ellos es mucho mayor que para los que pescan de costa con una caña”, ejemplificó.
Por último, el director general de Ecología y Calidad Ambiental indicó que el Ministerio de Ecología realiza recorridas de fiscalización durante estos períodos. Sin embargo, subrayó que las tareas también apuntan a informar y concientizar a la población sobre la importancia de respetar los tiempos de reproducción de las especies.