Brisa Borda, la jugadora que salió de Dina Huapi y se consagró campeona con la Selección de Rugby

Brisa Borda cumplió el sueño que persiguió durante años: debutó en la Selección de Rugby y se colgó la medalla de oro en los Juegos Sudamericanos. Pero hubo un gesto que sorprendió a todas sus compañeras.

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Brisa Borda, la jugadora que salió de Dina Huapi y se consagró campeona con la Selección de Rugby
Brisa Borda, la jugadora que salió de Dina Huapi y se consagró campeona con la Selección de Rugby

Brisa Sofía Borda tiene 27 años, nació en Buenos Aires, se crió en Dina Huapi y acaba de tocar el cielo con las manos: debutó en la Selección Argentina de Rugby femenino y se colgó la medalla de oro en los Juegos Sudamericanos. Pero su historia no empezó en Santa Fe, donde se disputó el torneo, sino en una cancha rionegrina donde dio sus primeras patadas con apenas 13 años.

La albiceleste venció a Colombia en la final que se jugó en el Hipódromo Óvalo de Rosario. El partido estaba programado para el domingo, pero el clima obligó a postergarlo un día. Tras la victoria, mientras sus compañeras festejaban eufóricas, Brisa corrió a buscar algo que había guardado durante años: una camiseta roja, blanca y azul.

Era la camiseta del Dina Huapi Rugby Club, el equipo donde se formó cuando era una adolescente. Con esa remera posó orgullosa después del partido. "Lo primero que hice fue buscar mi camiseta de Dina Huapi. La tuve guardada desde siempre, con ilusión de que, si algún día llegaba a la Selección, iba a sacarla. Este triunfo se lo debo a Dina Huapi. De ahí salí y ahí me formé", contó.

De Dina Huapi a Córdoba: un camino con obstáculos

Brisa nació en Buenos Aires, pero de chica sus padres se radicaron en Dina Huapi. En ese entonces jugaba al hockey, hasta que el rugby le picó la curiosidad: su mamá fue convocada por una entrenadora para armar un equipo femenino. Se juntaron un grupo de nenas y ella fue una de las primeras en sumarse.

"Me apasionó porque es un deporte con muchos valores, mucho respeto", recuerda. Jugó en la localidad rionegrina hasta los 16 años, cuando su familia se mudó a Los Reartes, en el Departamento de Calamuchita, Córdoba, por mejores oportunidades laborales.

Allí se topó con un problema: no había equipos de rugby femenino en la zona. El más cercano estaba en la ciudad de Córdoba, a unos 87 kilómetros. Lejos de resignarse, tomó la iniciativa de formar un equipo y durante cuatro años trabajó con chicas que recién empezaban. Después jugó en un equipo de Santa Rosa hasta que se disolvió, y finalmente la llamó un entrenador del Club Taborín de Córdoba.

En Taborín jugaba como primer centro. En la Selección, en cambio, le tocó ser pilar izquierdo. El cambio de posición no le costó, aunque admitió que debió "cambiar el chip".

El sueño que parecía lejano

Desde que arrancó con el rugby soñó con vestir la celeste y blanca. Con los años, esa meta parecía cada vez más difícil. "Decidí no darme por vencida aunque ya me pesaba la edad. Algo me decía que no me tenía que rendir. El camino fue largo y duro, pero lo logré", dice.

Tiempo atrás se sumó a una concentración en Córdoba junto a 30 jugadoras. Solo tres conseguirían el pase al Sudamericano. Una mañana, al despertar, encontró cientos de mensajes en su celular: su nombre estaba en la lista de convocadas. "Me largué a llorar y abracé fuerte a mi hija, de 5 años", recuerda esta joven que combina los entrenamientos con su trabajo en un hotel de Los Reartes.

La concentración previa a los Juegos fue en Buenos Aires y desde ahí el equipo partió a Rosario, donde jugaron unos cinco partidos. En los dos primeros, el viernes pasado, Brisa estaba muy nerviosa. Después, asegura, "fui relajando".

"Fue una felicidad plena. Mi pecho explotaba de la emoción de tantas sensaciones. No solo por ponerme la camiseta. Detrás de esa camiseta hubo lágrimas y mucho sacrificio", admite. Con el oro, Argentina además se aseguró una plaza para los Juegos Panamericanos de 2027.

Orgullosa, destaca que el rugby dejó de estar asociado solo a los hombres. "Años atrás había poco y nada de rugby femenino. Ahora se conoce más: cada vez hay más clubes y más nivel", dice esta joven que pasó casi la mitad de su vida con una pelota ovalada entre las manos.

"Cuando estás en la cancha, es como la vida. Sufrís golpes, caídas, pero tenés que ser fuerte, hay que levantarse y seguir. De eso se trata la vida. Siempre hay obstáculos, lo importante es avanzar", concluye.

Brisa Borda con la camiseta de Dina Huapi

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