Catamarca se prepara para poner dos regalos en manos del Papa durante su visita al país: uno de ellos lleva una piedra sacada de las minas de Andalgalá y una dedicatoria especial. Lo que todavía no trascendió es cuándo ni dónde se producirá la entrega.
La Diócesis de Catamarca ya tiene listos los dos obsequios que le entregará al papa León XIV cuando el Sumo Pontífice visite la Argentina. El encargado de hacerlos llegar será el obispo diocesano Luis Urbanc, y la idea es que el Santo Padre reciba algo más que un recuerdo: dos piezas que condensan la fe y la identidad religiosa del pueblo catamarqueño.
El primero de los regalos es una imagen de la Virgen del Valle, Patrona de Catamarca y del Noroeste Argentino. El segundo, una figura del Beato Mamerto Esquiú. Con ambos, la Diócesis busca acercarle al Papa expresiones concretas de la devoción local.
El vestido de la Madre del Valle, hecho a mano y con horas de oración
La imagen de la Virgen lucirá una vestimenta armada con dos enaguas, un vestido blanco y un manto celeste. Todos los detalles fueron confeccionados en el Taller de María, y sus autoras contaron que el trabajo estuvo acompañado de horas de oración, amor y entrega.
Sobre el manto se destacan varios elementos. Hay una rosa celeste que resalta sobre la tela, una gota de agua rodeada de piedras doradas y el escudo pontificio, incluido como signo de comunión con el Papa. A eso se suman bordados dorados y margaritas que le aportan color y luminosidad a la prenda.
La corona, en tanto, está hecha en oro y plata, e incorpora una piedra de rodocrosita extraída de las minas de Andalgalá. Al pie de la imagen se pueden ver la luna y una dedicatoria realizada con remaches de oro.
“La Madre del Valle, nacida de la sencillez de nuestra tierra, lleva en su manto las flores, la esperanza y la fe de un pueblo. Hoy, vestida con amor, se dispone a llegar simbólicamente hasta el Santo Padre, llevando consigo la devoción de Catamarca y el cariño de sus hijos. Que María siga conduciendo nuestros corazones hacia Jesús”, expresaron quienes confeccionaron las prendas.
El Beato Esquiú, sentado y con sus atributos episcopales
El segundo obsequio es una imagen del Beato Mamerto Esquiú, representado sentado, con los atributos episcopales y el hábito franciscano que vistió a lo largo de su vida.
La pieza se resguarda en una caja de madera revestida con un collage de fotografías que repasan distintos momentos de su historia: la beatificación, celebrada el 4 de septiembre de 2021; su Casa Natal; el antiguo templo de San José de Piedra Blanca, donde nació y creció, y paisajes del departamento Fray Mamerto Esquiú.
El regalo cobra un valor adicional en el marco del Año Jubilar por el Bicentenario del nacimiento del Beato, una coincidencia que la Diócesis no pasa por alto al momento de preparar la entrega.