Catamarca ya no está en zona 2: el mapa sísmico la subió y hay un detalle en Ambato
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Catamarca ya no está en zona 2: el mapa sísmico la subió y hay un detalle en Ambato

La provincia estaba en la categoría 2 y los especialistas locales decían que no correspondía. El mapa sísmico ahora la ubicó en la zona 3, pero desde Ambato hacia el oeste el nivel es otro: el máximo de la escala. Qué debería cambiar en las construcciones.

La provincia dejó atrás la categoría 2 y ahora figura en la zona 3 del mapa de peligrosidad sísmica de la Argentina. El dato lo confirmó el geólogo y paleontólogo de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCa) Lorenzo Parra, que viene reclamando esa corrección desde hace meses.

Pero hay un sector que quedó todavía más arriba en la escala: desde Ambato hacia el oeste, la cordillera catamarqueña fue ubicada en la categoría 4, el escalón máximo que contempla el mapa nacional.

Qué significa cada zona del mapa

Parra detalló que la zona 3 abarca el Valle Central y los valles intermontanos. La franja cordillerana, en cambio, tiene una peligrosidad mayor por su cercanía a la actividad tectónica de los Andes.

“En la zona de cordillera, desde Ambato hacia el oeste, estamos en categoría cuatro. Es una categoría alta, porque en esa zona es mucho más probable que existan sismos de gran magnitud”, explicó el especialista en diálogo con Radio Nacional.

El cambio no es un capricho administrativo. Para Parra, la clasificación anterior subestimaba la realidad geológica de un territorio que va de la llanura a la alta montaña.

“Catamarca estaba en una categoría bastante baja con respecto a la sismicidad y no correspondía. Además, como todas las provincias cordilleranas, tiene un territorio muy amplio. No podíamos tener una categorización tan baja”, señaló.

Qué debería pasar ahora, según el geólogo

El especialista aclaró que la población no va a percibir un cambio inmediato por la recategorización. Lo que sí debería ocurrir, sostuvo, es que las autoridades y los sectores de la construcción y la planificación urbana tomen decisiones concretas.

“Las categorías son nominativas, pero nos llevan a proponer acciones más concretas sobre una provincia más sísmica. Ya no tendríamos que quedarnos tan tranquilos ante la sismicidad”, advirtió.

Entre los puntos que pidió revisar aparecen las construcciones antiguas del microcentro: conventos, iglesias y edificios históricos que podrían necesitar evaluaciones y refuerzos estructurales sin perder su valor arquitectónico.

También mencionó las obras nuevas, los barrios, los puentes y el resto de la infraestructura. “La sismicidad tiene que estar presente en todo lo que hacemos. Tiene que haber un condicionamiento de la sismicidad en cada una de esas construcciones”, afirmó.

Para el geólogo, los estudios de suelo y el cumplimiento de las normas sismorresistentes son centrales, pero no alcanzan: también hay que analizar dónde se ubican los emprendimientos urbanos y qué características geológicas tiene cada sector.

El reclamo que venía de antes

La actualización llega después de varios planteos de Parra. En julio de este año había advertido que los parámetros vigentes no reflejaban la realidad geológica de Catamarca y le pidió al Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) una recategorización.

En septiembre, al cumplirse 22 años del terremoto del 7 de septiembre de 2004 —magnitud 6,5 y epicentro en la Sierra de Ambato—, volvió a insistir sobre la actividad sísmica permanente. En esa oportunidad indicó que durante 2026 ya se habían registrado 19 movimientos en la provincia, en su mayoría de magnitudes moderadas.

En la entrevista más reciente también se refirió a los sismos superficiales, que suelen sentirse con más fuerza en las localidades cercanas al epicentro. Algunos, explicó, están vinculados con la actividad de las placas tectónicas; otros, con fallamientos locales asociados al levantamiento de la Cordillera de los Andes.

Para Parra, la nueva clasificación tiene que ser el punto de partida para dejar de postergar la prevención hasta que ocurra un movimiento de mayor magnitud.

“Tenemos que tomar todas las medidas preventivas. No deberíamos esperar a que suceda un sismo grande para volver a preocuparnos”, concluyó.

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