Catedral apura una obra clave para la próxima temporada: cuatro equipos de origen francés cambiarán la forma de controlar las avalanchas en la montaña. La seguridad de las pistas y el trabajo de los patrulleros quedan en juego, y la empresa ya espera que se vaya la nieve para arrancar.
El cerro Catedral se prepara para dar un salto tecnológico en la protección de sus pistas. Para la próxima temporada, la empresa que administra el centro de esquí prevé incorporar cuatro dispositivos Gazex, un sistema de activación remota de avalanchas que llega desde Francia de la mano de la firma MND, la desarrolladora de la tecnología.
La novedad se conoce en pleno cierre de temporada, cuando el equipo de Patrulla concretó la bajada de los dos equipos O Bell'X que operan en la montaña. Esos aparatos, de unos tres metros de alto y 700 kilos de peso, están emplazados en los puntos más delicados del sector sur y requirieron tres vuelos de helicóptero para ser trasladados.
Qué son los O Bell'X y por qué se retiran
Los O Bell'X son dispositivos de disparo preventivo que se instalan en zonas de difícil acceso para purgar el manto de nieve y resguardar las pistas. Reemplazan la detonación manual con explosivos en los dos puntos más críticos del cerro: de los 24 puntos de intervención que tiene el centro de esquí, apenas dos funcionan de manera automática.
El operativo de descenso comenzó en la playa principal de estacionamiento. El helicóptero subió hasta los sectores de cumbre, donde desembarcaron los patrulleros para preparar cada equipo. Minutos después, la aeronave volvió con un soporte y cargó, de a uno por viaje, cada O Bell'X hasta las estructuras que los trasladaron al taller, en la base del Catedral.
«Funciona con una mezcla de gases que gracias a una chispa hace una fusión y hace la explosión», explicó Samuel Cárdenas, Segundo Jefe de Patrulla de Catedral, quien destacó que estos equipos «garantizan una efectividad y una apertura de pistas más rápida».
Mantenimiento temporada tras temporada
Cada fin de invierno, el área de seguridad de la empresa retira los dispositivos para su revisión técnica. Las estructuras —una gran base metálica montada sobre la roca, debajo de la nieve— permanecen en su lugar y los equipos vuelven a ellas antes del inicio de la temporada siguiente.
«Se le chequea los sistemas de comunicación, las baterías, los paneles solares. También se verifican todas las mangueras, para chequear que no haya pérdidas, si alguna está reseca o en mal estado se cambia», detalló Santiago Lennon, Jefe de Seguridad de Catedral Alta Patagonia. El regreso está previsto para mayo o junio, cuando las condiciones climáticas permitan volar con carga y los tubos de hidrógeno y oxígeno estén recargados.
«Son varios miles de dólares para cada vez que se suben y se bajan, pero cuando se trata de seguridad no hay opción, no se anda con vueltas», aclaró Lennon sobre el costo del vuelo por hora.
La aeronave, gestionada por la empresa Ivex, es un Airbus B3, un modelo que soporta grandes cargas y que también se usa en rescates de montaña en la zona y en la región de El Chaltén. Antes del vuelo, el piloto precisó que ante cargas de peso excesivo viaja solo porque el riesgo aumenta.
El descenso demandó unas dos horas de vuelo. Un primer equipo de dos patrulleros aterrizó en la zona 5, conocida como La Triangular por una gran piedra con esa forma, donde está uno de los dispositivos. El segundo grupo se apostó en la zona 9, La Hoyita.
Ese último punto tiene historia: en 2024, una gran avalancha arrasó el O Bell'X, dañó partes del equipo y forzó una bajada anticipada para repararlo. Cuando volvió a la montaña, fue reubicado en un sitio más seguro.
Control remoto y menos exposición para los patrulleros
Los equipos se manejan de forma electrónica desde las oficinas técnicas de la empresa. Eso también protege al personal de Patrulla, que evita cruzar zonas críticas en los días de grandes nevadas y condiciones peligrosas. Para generar las explosiones, el sistema combina oxígeno e hidrógeno, y las detonaciones controladas impiden que avalanchas espontáneas caigan sobre el centro de esquí.
«Esta temporada hicimos 15 tiros en total. Y 24 PIDA manuales», contó Cárdenas. En el invierno de 2024 debieron aplicar el protocolo 29 veces y terminaron la temporada casi sin tiros disponibles.
El salto al Gazex
El Gazex representa un paso más: se trata de un modelo de activación remota más rendidor y eficiente. Su instalación es más costosa, pero exige menos mantenimiento porque no hay que retirarlo ni volver a subirlo cada temporada.
«Requiere una obra civil más grande, con tubería», explicó Lennon, y adelantó: «estamos esperando que se termine de ir la nieve para arrancar la obra». El sistema fusiona gas propano con oxígeno y genera una explosión directa sobre el manto de nieve, que detona de manera automática la avalancha controlada.
«Es más efectivo y tenés más tiros. Aproximadamente 40 por temporada», detalló Cárdenas, que aclaró que con los equipos actuales «hay que controlar el tema del uso». Los técnicos remarcaron que cuantos más dispositivos automáticos haya, más rápido se completa el protocolo y más temprano puede abrirse el centro de esquí.
«Además, es más seguro para los miembros de la Patrulla, que hoy en día hacemos todavía muchas detonaciones manuales», sostuvo Cárdenas, con más de 25 años de trabajo en el cerro. En ese marco, recordó a su compañero Mario Ruiz, que murió durante un operativo de avalanchas en el sector norte de la montaña.