Central Córdoba y Argentino juegan su futuro: uno sueña con ascender y el otro se juega la desafiliación
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Central Córdoba y Argentino juegan su futuro: uno sueña con ascender y el otro se juega la desafiliación

Argentino juega este sábado en el Olaeta con la soga al cuello: si no suma, queda freezado una temporada y podría desaparecer del torneo. La caída del convenio con la Confederación y la fuga de jugadores lo llevaron a un presente impensado. ¿Podrá salvarlo el temple de un plantel que ya dio muestras de rebeldía?

Rosario vive un sábado con dos realidades opuestas en el fútbol del ascenso. Central Córdoba arranca esta tarde su camino en el Reducido por el segundo ascenso a la Primera B, mientras que Argentino afronta un partido decisivo para no quedar desafiliado y poder seguir compitiendo en 2027.

El conjunto de la zona sur recibe desde las 15 a Cañuelas en el estadio Gabino Sosa, en el partido de ida de la serie. La revancha será una semana después, y por haber tenido una peor campaña en la fase regular, la definición quedará en manos del visitante.

Central Córdoba, con la ilusión intacta

El equipo que dirige Cacho Sialle llega con buen ánimo. Ya pasó una situación similar en la primera fase del Reducido, cuando enfrentó a Centro Español: ganó como local, perdió por la misma diferencia en la vuelta y terminó celebrando por penales.

Nada de lo que pase este sábado será definitivo, pero sí será clave para que la obligación de la revancha recaiga sobre Cañuelas. La localía en el Gabino Sosa aparece como el primer objetivo para un plantel que se mostró confiable desde que asumió su actual entrenador.

Argentino, al filo de la desafiliación

En la vereda de enfrente, la situación es angustiante. Argentino juega este sábado en el estadio Olaeta con la necesidad de no perder para seguir en la categoría y evitar quedar freezado por una temporada.

La crisis se desató tras la caída del convenio con la Confederación Argentina de Deportes y la partida de varios jugadores. Esa combinación derivó en una campaña muy por debajo de lo esperado, que lo dejó en el fondo de la tabla y con la soga al cuello.

A pesar del mal momento, el equipo que dirige Leonardo Acoglanis mostró temple en los partidos decisivos. Perdió encuentros clave por la mínima diferencia en el tramo final, pero también dio muestras de carácter: en la penúltima fecha venció como visitante a Lugano y lo dejó sin chances de pelear por el ascenso directo.

Ese envión anímico le permitió afrontar los 120 minutos ante Muñiz en Villa Constitución y los penales que le dieron la primera salvación. Luego jugó la ida en la cancha de Deportivo Glew, un campo de juego con grandes lunares de tierra y matas de pasto, impropio para el profesionalismo.

En ese partido, Argentino fue superior y hasta tuvo un penal para ponerse en ventaja, pero lo malogró y enseguida el local se adelantó. El equipo reaccionó con coraje y empató. Si repite ese resultado este sábado en el Olaeta, se salva.

El sufrimiento seguirá hasta que Argentino resuelva su situación. Después, más allá del desenlace, la dirigencia deberá replantearse el rumbo para evitar que este escenario se repita. Hoy, el club se juega seguir existiendo en la categoría o desaparecer por un año.

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