Una fumigación en una escuela de Comodoro dejó a unos 80 feriantes sin su lugar de venta para todo el fin de semana, y las familias que viven de esas ferias ya hicieron cuentas de lo que pierden. La vuelta depende de una decisión que todavía no llega.
La feria que iba a funcionar este fin de semana en el gimnasio de la Escuela N° 711 de Comodoro Rivadavia no se hará. El cierre preventivo del establecimiento por tareas de fumigación dejó sin lugar a unos 80 puestos y encendió la alarma de las familias que viven de esos fines de semana de venta.
El edificio, en el barrio Pueyrredón y conocido como la ex Escuela de Magisterio, permanece sin clases presenciales mientras se combate la presencia de chinches. Y esa medida arrastra al gimnasio, que habitualmente se usa para la feria.
Nelly Zonenberg, organizadora de las Ferias Itinerantes, contó a "Ahora en Comodoro", por ADNSUR, que la decisión llegó el martes de boca de la directora del establecimiento. La lógica es simple: si no hay actividad escolar, tampoco se habilita el espacio para otros eventos.
"Este fin de semana se tuvo que suspender porque, si no hay clases presenciales, el gimnasio no se puede abrir", explicó.
Un problema que, según la organizadora, no está en el gimnasio
Zonenberg aclaró que la información que recibió ubica a los insectos en dos aulas de otro sector del edificio, no en el gimnasio donde se monta la feria desde hace tres años.
"En el gimnasio nunca tuvimos inconvenientes con respecto a esto de los insectos. El gimnasio está separado de la escuela", señaló.
La organizadora también detalló cómo trabajan: los feriantes llevan sus propios elementos, la mercadería que venden es nueva y el espacio cuenta con personal de limpieza y seguridad, horarios de ingreso y salida y un cuidado que deja las instalaciones en condiciones para la actividad escolar.
El golpe al bolsillo de las familias feriantes
El impacto económico es el punto que más preocupa. Eran alrededor de 80 los puestos previstos para esta edición y muchas familias dependen de la venta del fin de semana para generar ingresos.
"Somos un montón de familias que trabajamos el fin de semana. Hay muchos feriantes que no consiguen lugar en otras ferias porque hay mucha demanda", expresó.
A eso se suma que la organización ya había hecho gastos para montar el evento. Tras la notificación, Zonenberg tuvo que acercarse al área municipal de Habilitaciones para avisar que la feria no se concretaría.
La suspensión también corta una rutina de tres años: desde entonces las ferias se hacían en la Escuela N° 711 sin problemas en el gimnasio.
La pelota la tienen las autoridades educativas
Para saber cuándo podrán volver, los feriantes esperan definiciones de Supervisión de Escuelas. Si la semana próxima se retoman las clases presenciales y se habilita el gimnasio, la actividad podrá reanudarse.
"Si ellos activan las clases la semana que viene, podremos trabajar. Si no, lamentablemente no podremos trabajar", sostuvo.
Zonenberg dijo comprender la necesidad de fumigar y de respetar las medidas preventivas, aunque remarcó la preocupación por las consecuencias que la situación genera en las familias que participan de las ferias. También consideró que la presencia de chinches podría estar afectando a otros establecimientos y espacios, por lo que se trata de un problema que excede a la Escuela N° 711.
Un vínculo que también sostiene a la escuela
La relación entre la feria y la institución va más allá del alquiler del espacio. Según explicó la organizadora, parte de los aportes se destinan a cubrir necesidades del establecimiento: cortinas, lámparas, papelería y mantenimiento de matafuegos.
"Es una ayuda en conjunto. Trabajamos los feriantes, nosotros que organizamos y la escuela, porque recibe dinero o elementos que necesita", explicó.
Mientras aguardan las próximas definiciones de Supervisión de Escuelas, la organización busca alternativas para los feriantes que este fin de semana se quedaron sin trabajar.