El edificio llevaba más de 48 horas cerrado y los insecticidas ya estaban aplicados, pero nada garantiza que las aulas vuelvan a abrirse como estaba previsto: primero hay que revisar cada rincón y definir qué grupos entran y en qué orden.
La Escuela 711 de Comodoro Rivadavia sigue con las puertas cerradas y con los insecticidas trabajando dentro del edificio. El próximo lunes habrá una inspección ocular para comprobar si el tratamiento contra las chinches funcionó y, recién después, se resolverá cómo y cuándo vuelven los chicos a las aulas.
La supervisora Lorna Cárcamo detalló, en diálogo con el programa Ahora en Comodoro por ADNSUR, que la vuelta podría arrancar de forma escalonada desde el martes 3 de noviembre por la tarde. Todo depende de lo que muestre el relevamiento.
Qué se hizo hasta ahora en el edificio
El procedimiento incluyó la aplicación de insecticidas líquidos y aerosoles en distintos sectores del establecimiento. Además, especialistas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) intervinieron en el lugar y recolectaron muestras para analizar la problemática.
El edificio debe permanecer cerrado más de 48 horas para que los productos terminen de hacer efecto. Cumplido ese plazo, el lunes los supervisores y las directoras recorrerán las instalaciones para evaluar en qué condiciones quedaron.
«A partir del turno de la tarde, porque a la mañana hay que limpiar. Se va a acondicionar un sector de la institución que las directoras van a evaluar en función de la inspección ocular que vamos a hacer el día lunes», explicó Cárcamo.
Si la recorrida no encuentra nuevos indicios de chinches, se hará una limpieza profunda en uno de los sectores y se habilitará el ingreso de estudiantes de manera escalonada. La supervisora aclaró que todavía no está definido qué cursos o grupos podrán regresar primero: esa decisión quedará atada a los resultados de la inspección.
El problema de fondo que preocupa a la comunidad
Más allá de la desinfección, la comunidad educativa quiere evitar que la situación se repita. «Hay que buscar una solución de fondo, que es bastante compleja porque es una comunidad educativa bastante grande. Entonces, también hay mucha circulación de gente y ustedes sabrán que estos insectos se van trasladando en la ropa y en los muebles. Entonces, bueno, esto es un inconveniente», señaló Cárcamo.
Por eso la institución trabaja junto con la Universidad, el Municipio de Comodoro Rivadavia y representantes gremiales para elaborar un protocolo de intervención que también pueda aplicarse en otras escuelas.
El aporte de los especialistas permitió conocer mejor a los insectos y las dificultades para eliminarlos. Según la supervisora, pueden esconderse en espacios pequeños y desarrollar resistencia cuando se usan los mismos productos químicos una y otra vez.
Qué les piden a las familias
Mientras se define la vuelta a las aulas, las autoridades pidieron a padres y tutores revisar las mochilas, los útiles escolares y la ropa de los estudiantes. También solicitan avisar a la escuela si detectan chinches en sus casas.
«A las familias les mandamos una serie de recomendaciones ya la vez anterior, en septiembre: que revisen las mochilas, los útiles y la ropa de los chicos, y que, ante la presencia de chinches, informen a la escuela si también las encuentran en sus domicilios», indicó.
Las novedades sobre el procedimiento se comunicarán el lunes, y entre esa jornada y el martes por la mañana se informará qué grupos podrán asistir. La planificación contempla un regreso gradual mientras siguen las acciones para controlar la presencia de los insectos y sostener la continuidad de las clases presenciales.