Chubut: los médicos encienden la alarma y apuntan a un problema que ya tiene años
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Chubut: los médicos encienden la alarma y apuntan a un problema que ya tiene años

Se esperaba que el problema fuera de plata. El titular de AGREMEDCH puso el foco en otro lado y describió qué pasa con los pacientes que ya tienen obra social: por qué terminan en el hospital público.

La salud pública de Chubut volvió al centro de la escena. Federico Larriera, titular de la Asociación Gremial Médica de Chubut (AGREMEDCH), puso en palabras lo que se vive puertas adentro de los hospitales y trazó un cuadro que combina falta de profesionales, edificios que piden mantenimiento y equipos que necesitan renovación.

Lo hizo en diálogo con Rodrigo Mansilla, en el programa Alguien tiene que querer, donde además describió la situación particular del Hospital de Esquel y los problemas de cobertura que se repiten en distintos puntos de la provincia.

El nudo: faltan médicos

Para el dirigente gremial, el corazón del problema está en un lugar preciso: la escasez de recursos humanos. Sobre todo en aquellas especialidades que exigen cobertura permanente y que no logran cubrirse con el plantel disponible.

A eso se suman cuestiones materiales que arrastran años sin resolución: infraestructura que requiere obras y equipamiento que ya cumplió su ciclo. El resultado es un sistema que atiende con lo justo y con una sobrecarga asistencial que no da tregua.

Cuando la obra social no alcanza

Otro de los puntos que puso sobre la mesa Larriera tiene que ver con el tipo de paciente que llega a los hospitales públicos. No se trata solo de quienes no tienen cobertura: cada vez más personas con obra social terminan recurriendo al sistema estatal.

Las razones, según explicó, son dos y se retroalimentan. Por un lado, la dificultad para conseguir turnos. Por el otro, el costo de los copagos, que empuja a muchos a buscar atención en el hospital antes que en el circuito privado.

«Las propias pacientes con obra social también vienen al hospital porque o la obra social no da respuesta o un turno termina tardando más que un turno en el hospital», señaló.

El fenómeno no es aislado. Larriera mencionó que los afiliados a SEROS son cada vez más los que acuden al sistema público, y citó el caso de docentes que, sobre todo hacia fin de mes, se acercan a los centros de salud porque no pueden afrontar determinados gastos de atención.

El conflicto con los endocrinólogos

En ese marco también se refirió a los endocrinólogos que mantienen un conflicto por los honorarios que abona SEROS. Los valores que reciben, dijo, son insuficientes.

«Es un bochorno, es un escándalo», expresó. Aunque hizo una aclaración importante: AGREMEDCH no regula las prestaciones de los profesionales independientes vinculados con la obra social.

El efecto de todo este entramado es una presión extra sobre hospitales que ya llegan justos de personal y de recursos. Más demanda, menos margen para responder.

Larriera reconoció que tanto la Provincia como la Nación atraviesan dificultades económicas. Sin embargo, fue claro en un punto: varios de los problemas sanitarios que hoy se ven en Chubut son anteriores al contexto actual.

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