Un diputado chubutense quiere que el 2% de lo que el Estado cobra por exportar petróleo y gas financie una actividad que en Chile mueve 80.000 empleos. Qué pasaría con ese dinero si el crudo supera cierto precio.
El diputado nacional por Chubut José Glinski presentó un proyecto de ley para que una porción de lo que el Estado nacional recauda por exportar petróleo y gas se vuelque a la acuicultura, la actividad que comprende la cría y el cultivo de peces y mariscos. La iniciativa busca abrir una alternativa productiva en las provincias donde la explotación convencional de hidrocarburos perdió peso.
El mecanismo que propone se llama Aporte Hidrocarburífero para la Acuicultura y consiste en derivar al Fondo Nacional para el Desarrollo de Actividades Acuícolas (FONAC) el 2% de la recaudación por derechos de exportación de petróleo y gas. Ese porcentaje treparía al 5% si el precio internacional de referencia del crudo llega o supera los 80 dólares por barril.
Qué haría el fondo con esa plata
Los recursos se repartirían entre emprendimientos acuícolas, obras de infraestructura, investigación científica, capacitación y desarrollo tecnológico, con una atención particular para pequeños productores y cooperativas.
El reparto entre jurisdicciones es uno de los ejes del texto: al menos el 30% de los fondos destinados a proyectos productivos e infraestructura debería ir a provincias productoras de hidrocarburos. Y dentro de ese grupo, el proyecto prioriza a los distritos que muestren una caída sostenida de la producción convencional, el cierre de áreas petroleras o la pérdida de puestos de trabajo ligados a la actividad.
Además, la propuesta contempla restablecer por quince años el régimen nacional de promoción de la acuicultura e incorporar mecanismos de evaluación y control ambiental.
La aclaración de Glinski sobre las petroleras
El legislador salió al cruce de una posible lectura: no se trata de crear un tributo nuevo. “No estamos planteando sacarle más plata a las petroleras. Estamos proponiendo que una parte de las retenciones que ya cobra el Estado nacional se utilice para desarrollar una nueva actividad productiva y generar trabajo”, sostuvo.
Según su mirada, la idea es aprovechar ingresos que la actividad petrolera todavía genera para empujar otros sectores productivos, diversificar la matriz económica y crear empleo en las provincias afectadas por el declive de la explotación convencional.
El ejemplo chileno y la costa argentina
Para dimensionar el potencial del sector, Glinski mencionó el desarrollo de la industria en Chile, donde, según sus declaraciones, la acuicultura genera alrededor de 80.000 puestos de trabajo y exportaciones por 6.000 millones de dólares.
“Nosotros tenemos una costa enorme, experiencia en actividades vinculadas con el mar y capacidad para desarrollar una industria de estas características. Sin embargo, seguimos pensando solamente en la pesca tradicional”, afirmó el diputado.
Glinski también ató la propuesta a la realidad de las cuencas petroleras maduras de Chubut, donde la actividad convencional perdió terreno y las inversiones empezaron a moverse hacia otras regiones del país.
“Tenemos que pensar qué otras actividades podemos desarrollar para generar empleo. La acuicultura puede ser una de esas respuestas”, expresó.
En ese sentido, el proyecto apunta a usar parte de los recursos que aún deja la explotación hidrocarburífera para motorizar nuevas inversiones y construir alternativas productivas frente al declive de las cuencas convencionales.