Con 3.000 camas truchas y tarifas planchadas, los hoteles de Posadas no cubren ni los gastos
Economía · Misiones

Con 3.000 camas truchas y tarifas planchadas, los hoteles de Posadas no cubren ni los gastos

Gustavo Alvarenga, referente de los hoteleros de Posadas, describió un 2026 con la mitad de las camas ocupadas de lo que se necesita para no perder plata. Pero hay un detalle que complica aún más el panorama y que él mismo puso sobre la mesa.

El sector hotelero de Posadas atraviesa un 2026 para el olvido. La ocupación promedio anual se movió entre el 30% y el 35%, la mitad de lo que un establecimiento necesita para cubrir sus costos operativos e impositivos y funcionar sin pérdidas, según estimó Gustavo Alvarenga, empresario del rubro y referente de la Asociación Misionera de Hoteles, Bares, Restaurantes y Afines (Amhbra).

Para sostenerse, un hotel debería alcanzar al menos entre el 60% y el 70% de ocupación con tarifas acordes. Hoy está lejos de ese número.

Un año “malo” que golpeó más a la capital

Alvarenga definió el 2026 como un año “malo” en el que “nuestro rubro fue bastante golpeado, sobre todo Posadas, que es una plaza más comercial que de turismo de ocio”. Y agregó: “Con todo este parate, las empresas recortan, a veces no hay movimiento y eso se sintió especialmente durante la primera mitad del año”.

La capital misionera depende en gran medida del turismo de eventos y de los viajeros de negocios. “Nosotros trabajamos con muchos eventos y muchos viajantes. Ese es nuestro fuerte. Sobre todo el viajante que recorre la provincia para su negocio, y todo eso también bajó mucho”, afirmó el empresario.

A ese panorama se suma la retracción del turista brasileño, uno de los mercados extranjeros más importantes por cercanía e historia compartida. La relación cambiaria juega en contra: “Económicamente, al tener un dólar fuerte y estable, para ellos no les conviene tanto venir. Ya no es el brasilero masivo que venía de lunes a lunes. Les sale muy caro venir (a Argentina)”, reconoció.

El movimiento repuntó levemente en el segundo semestre, aunque insuficiente para revertir el escenario general.

La competencia desigual de los alojamientos temporarios

Uno de los focos de preocupación es el avance de los alojamientos temporarios que no están registrados ni cumplen las mismas exigencias que los establecimientos habilitados. Según el último relevamiento de Amhbra, Posadas cuenta con unas 2.700 plazas hoteleras formales, mientras que las informales superan las 3.000. En otras palabras, cinco de cada diez camas disponibles son de alquiler temporario.

Para Alvarenga, esa diferencia genera una competencia despareja. “Los formales estamos hipercontrolados, con una burocracia muy grande y todos los costos que implica mantener un establecimiento. Tenemos que competir con los alquileres temporarios que están casi nulamente controlados, y eso nos perjudica muchísimo en las tarifas”, sostuvo.

La tarifa promedio de un hotel o cabaña ronda los 80.000 pesos por noche para dos personas, unos 50 dólares. Algunos alojamientos temporarios, en cambio, pueden cobrar cerca de 30 dólares. “Hoy la tarifa manda, antes quizás la gente miraba más qué servicios se ofrecían, pero ahora depende mucho del precio”, amplió.

Desde Amhbra aclararon que no pretenden prohibir la actividad temporaria. “No pedimos que desaparezcan los alojamientos temporarios, sino que se les exijan algunos requisitos, sobre todo por la seguridad del pasajero, y que a nosotros también nos bajen un poco la burocracia y los costos”, argumentó Alvarenga.

Entre las obligaciones que mencionó figuran seguros, planes de contingencia y condiciones para habilitar instalaciones como piscinas, que incluyen guardavidas según la Ley provincial de Seguridad Acuática V - N° 18. Según cuestionó, hay alojamientos temporarios con servicios similares que no afrontan esas mismas exigencias.

Tarifas estancadas y deudas que se acumulan

Otro de los problemas centrales es la dificultad para actualizar precios en un contexto de demanda retraída. Los establecimientos mantienen tarifas para no perder clientes, pero esa estrategia no garantiza rentabilidad. “Si yo tengo una tarifa muy baja, puedo tener hasta el 100% de ocupación, pero igual no es rentable. Hoy, si salvás los costos, estamos hechos; no hay prácticamente ganancia y muchas veces ni siquiera alcanzamos a cubrir los costos mensuales”, advirtió.

Alvarenga descartó que se hayan producido cierres de emprendimientos, pero reconoció que muchas firmas recurrieron a créditos y que hay mora en pagos a proveedores y cargas fiscales. “Hay muchísima gente endeudada, con atrasos en los impuestos y también con los proveedores. Para una pequeña o mediana empresa es muy complicado salir adelante cuando hay impuestos fijos que hay que pagar independientemente de cuánto se venda”, señaló.

Competir con Encarnación y la traba de la conectividad

El empresario también puso la lupa en la competencia regional. Mencionó el crecimiento de Encarnación como destino comercial y turístico: “Se acabó la Encarnación de hace 20 o 25 años. Nosotros estamos compitiendo con la segunda o tercera ciudad de un país, que tiene una estructura de costos operativos muchísimo menor que la nuestra”.

Según estimó, los costos operativos en Paraguay pueden ser hasta un 80% inferiores a los argentinos. En ese marco, consideró que Posadas debe prepararse para competir con una oferta regional que también invierte en infraestructura y servicios.

A las diferencias de costos se suma un obstáculo estructural: la conectividad. “Necesitamos mucha conexión de transporte, sobre todo avión, porque estamos lejos. Si queremos viajar al exterior tenemos que ir a Asunción, Buenos Aires o Foz de Iguazú para tomar un vuelo. Imaginate al revés, todo lo que tiene que hacer una persona del exterior para llegar a Posadas”, graficó.

El Niño y un verano que asoma incierto

A las dificultades económicas se le suman ahora los efectos del clima asociado al fenómeno de El Niño. Las lluvias y tormentas afectaron al sector por dos vías: cancelaciones de reservas y daños materiales en algunos establecimientos.

“Cuando hay un fin de semana de mucha lluvia, muchos de los que querían venir a Posadas cancelan, sobre todo los brasileños, que tienen miedo de que se inunde algún puente y después no puedan volver. En el interior también hay muchas cancelaciones por las tormentas”, detalló.

Con ese panorama, las consultas para la temporada de verano todavía no muestran el movimiento esperado. “Las consultas están tibias y se viene una temporada muy incierta”, auguró. Y cerró: “Hay que ver cómo se comporta Brasil y qué pasa con las lluvias en las playas de Ituzaingó y en las zonas cercanas. La verdad que nuestra actividad va día a día y no tenemos grandes proyecciones”.

Fuente: El Territorio

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