Cortan las hojas, pero no se las comen: qué esconden las hormigas que arrasan cultivos en Salta
Sociedad · Salta

Cortan las hojas, pero no se las comen: qué esconden las hormigas que arrasan cultivos en Salta

Cortan las hojas, las acarrean al hormiguero y no se las comen: las usan para cultivar un hongo. Un agrónomo salteño explicó por qué ese mecanismo cambia por completo la forma de atacarlas en la vid y los frutales.

Un ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional de Salta advirtió que el control de las hormigas cortadoras debe arrancar mucho antes de la brotación, porque cuando el daño se ve en las plantas ya puede ser irreversible. Horacio Tejerina, titular de Planiagro, explicó en Claves del Campo (AM 840 Radio Salta) cómo detectar los hormigueros y qué estrategias funcionan en vid, frutales y hortalizas.

Las hormigas del género Acromyrmex provocan una defoliación severa: dejan a las plantas prácticamente sin hojas. Sin embargo, no se alimentan de ese material. Lo cortan y lo trasladan al hormiguero, donde lo usan como sustrato para cultivar un hongo del que sí vive la colonia. Entender ese mecanismo es la base para elegir cualquier tratamiento.

Recorrer el lote, contar bocas, tratar una por una

Tejerina señaló que la pérdida de herramientas químicas que se usaban durante años obligó a revisar las estrategias de manejo y a reforzar las recorridas. El control exige saber dónde están las colonias, cómo se mueven y qué daño muestran los cultivos.

"En la agricultura es fundamental recorrer los lotes, contar e identificar los hormigueros y realizar los tratamientos sobre ellos. No alcanza con distribuir cebos a lo largo de los caminos por donde circulan, es necesario localizar las bocas y tratar cada una de manera particular", enfatizó el especialista.

Cuando la infestación es alta en un cuartel de vid, la prioridad es frenar la defoliación bajando la cantidad de obreras activas. Después se pueden usar herramientas de acción progresiva, pensadas para afectar el funcionamiento de toda la colonia.

Entre las alternativas, el entrevistado mencionó la abamectina para reducir la actividad de las obreras y los cebos formulados con sulfluramida para el control posterior. Cualquier elección debe hacerse con asesoramiento profesional y respetando los usos autorizados y las indicaciones de cada producto.

El control biológico y su límite: el tiempo

Tejerina describió también el uso de Trichoderma, un hongo que compite con el que cultivan las hormigas. La idea es que las obreras lo lleven al interior del hormiguero y ahí afecte la fuente de alimento de la colonia.

El problema es el ritmo. Cuando el ataque es intenso, la pérdida de hojas avanza más rápido de lo que tarda una alternativa biológica en dar resultados.

"Los procesos naturales son más lentos y no siempre podés esperar 15 días a ver los resultados, porque en ese tiempo las hormigas te pueden provocar una defoliación total y generar un daño irreversible. Por eso el control debe comenzar mucho antes de la brotación, con un seguimiento preventivo de la población", recomendó.

Anticiparse permite trabajar sobre los hormigueros antes de que los brotes nuevos queden expuestos. Para el especialista, esperar a que las plantas estén deshojadas reduce las chances de intervenir a tiempo.

Qué pasa en el jardín y qué cambia puertas adentro

En jardines y espacios verdes, Tejerina aconsejó observar la actividad de las hormigas con las primeras subas de temperatura. Las intervenciones suelen demorarse hasta que el daño salta a la vista, cuando las plantas ya perdieron buena parte del follaje.

Distinto es el caso de las hormigas en interiores, donde los hábitos de las especies y las condiciones de aplicación piden otro manejo. Para esos ambientes mencionó los cebos en gel, que permiten aplicaciones localizadas en los sitios de tránsito.

Su uso debe respetar las indicaciones del envase y evitar el acceso de niños y mascotas. La baja concentración de un principio activo no permite afirmar que una ingestión accidental no tenga riesgo.

Las oscilaciones de temperatura también inciden en la actividad de los insectos y en la brotación de las plantas, indicó Tejerina. Por eso recomendó sostener la observación y definir cada intervención según la situación del cultivo o del espacio afectado.

"Lo importante es tomar medidas a tiempo, identificar el problema y actuar de acuerdo con el nivel de población para evitar daños que después cuestan mucho recuperar", concluyó.

Siguiente nota Sociedad · Salta

Su hija estaba internada y él pasó la noche en la clínica: al salir, un "trapito" le exigió plata por cuidarle el auto

Seguí leyendo

Elegí tu provincia

Para ver tu edición local