Dejaron sus trabajos, empezaron con una receta y hoy una pareja sorprende en la Patagonia
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Dejaron sus trabajos, empezaron con una receta y hoy una pareja sorprende en la Patagonia

Una pareja de San Martín de los Andes empezó hace cinco años con una receta artesanal y una obsesión: que nadie se quede sin probar un buen alfajor. Hoy su fábrica sorprende a turistas y locales, pero hay un detalle de su historia que casi nadie conoce.

Roxana Enrique y Víctor Carril apostaron por una fábrica artesanal de alfajores en San Martín de los Andes y convirtieron una idea en un proyecto de vida. TemplArte nació hace cinco años con una premisa que combina sabores, creatividad y una propuesta pensada para todos los gustos.

El punto de partida fue el gusto por la elaboración artesanal y el desafío de crear productos de calidad que también pudieran disfrutar quienes necesitan una alimentación libre de gluten. Ese cruce terminó definiendo la identidad del emprendimiento.

“Nuestro vínculo con los alfajores nació del amor por la elaboración artesanal, la creatividad y las ganas de ofrecer productos ricos, de calidad y que pudieran disfrutar también las personas que necesitan alimentarse sin gluten”, explicaron sus dueños.

Una vidriera dulce con opciones para todos

La variedad es una de las marcas registradas de TemplArte. En la línea tradicional elaboran alfajores de dulce de leche bañados en chocolate blanco y negro, además de versiones con Oreo, pasta de maní y frambuesa. A ellos se suma el granizado, relleno con dulce de leche y trozos de chocolate semiamargo.

La propuesta sin gluten también tiene su propio abanico: alfajor de coco y dulce de leche con tapas de coco, alfajor de merengue con dulce de leche, variedades rellenas con dulce de leche y bañadas en chocolate blanco o negro, y alfajores de frambuesa.

Para Roxana y Víctor, la premisa es clara: demostrar que una alimentación sin gluten no tiene por qué resignar sabores, texturas ni el placer de disfrutar de algo dulce.

“Queremos que quienes nos eligen disfruten algo rico, se sorprendan con los sabores y sientan que detrás de cada producto hay una historia, mucho trabajo y pasión por lo que hacemos”, señalaron.

La elaboración no se limita a los alfajores. En su fábrica también producen prepizzas y proyectan incorporar próximamente una línea de empanadas y tartas, ampliando así la oferta artesanal.

El riesgo de emprender en la cordillera

Detrás de cada alfajor también está la historia de una pareja que decidió emprender. Cuando comenzaron, asumieron el riesgo de invertir esfuerzo, tiempo y recursos sin saber con certeza cuál sería el resultado.

El desafío fue aún mayor por las características de la elaboración sin gluten, que requiere responsabilidad y cuidados específicos durante el proceso. El aprendizaje cotidiano, la mejora de las recetas y el vínculo con quienes comenzaron a elegir sus productos fueron marcando el crecimiento de la iniciativa.

“De a poco, con trabajo y dedicación, fuimos ganándonos la confianza de nuestros clientes y haciendo crecer este proyecto en San Martín de los Andes”, recordaron.

Roxana y Víctor trabajan codo a codo. Mientras uno concentra buena parte de sus tareas en la producción y elaboración, el otro se ocupa especialmente del área comercial, las ventas y el contacto con los clientes. Esa complementariedad se convirtió en uno de los pilares de TemplArte.

Y pese a las dificultades propias de emprender, aseguran que abandonar nunca fue una opción. Cada obstáculo se convirtió en un motivo para buscar alternativas y continuar creciendo.

“Nos pone muy felices cuando la gente prueba nuestros productos, nos cuenta que le gustaron o vuelve a elegirnos. Esas pequeñas cosas nos dan fuerzas para seguir creciendo y nos hacen sentir que todo el esfuerzo vale la pena”, expresaron.

Un recuerdo que viaja en la valija

En una ciudad turística como San Martín de los Andes, los productos regionales también pueden convertirse en una forma de llevarse un recuerdo del destino. Los alfajores de TemplArte encuentran allí un vínculo especial con quienes llegan de diferentes lugares y buscan sabores elaborados localmente.

Para sus propietarios, una de las mayores satisfacciones ocurre cuando los visitantes prueban los productos, regresan a buscarlos o deciden llevarlos para compartir con familiares y amigos.

Ese valor adquiere una dimensión especial entre los turistas que necesitan consumir alimentos sin gluten. “Es muy lindo saber que las personas que necesitan comer sin gluten pueden disfrutar de nuestros productos y darse un gusto como cualquier otra persona”, destacaron.

La Patagonia, además, atraviesa la identidad que buscan imprimirle al emprendimiento. Para Roxana y Víctor, San Martín de los Andes conserva una magia particular, marcada por sus paisajes, la tranquilidad y el contacto permanente con la naturaleza.

“Es el lugar que elegimos para vivir, crecer y darle a TemplArte nuestra propia identidad patagónica”, afirmaron.

El paso de las estaciones continúa sorprendiéndolos: los colores del otoño, la nieve sobre las montañas durante el invierno, el renacer de la naturaleza en primavera y los lagos y extensos días del verano forman parte del escenario cotidiano en el que construyen su proyecto.

Crecer sin perder la esencia

El próximo paso es seguir ampliando horizontes. Roxana y Víctor sueñan con consolidar a TemplArte como una marca reconocida por la calidad de sus productos, fortalecer especialmente su propuesta sin gluten y llegar a más comercios y localidades.

También aspiran a que ese crecimiento pueda traducirse en nuevas oportunidades laborales para habitantes de San Martín de los Andes. “Nuestro sueño es que TemplArte siga creciendo y que ese crecimiento también pueda beneficiar a más familias de nuestra comunidad”, señalaron.

Para ellos, apostar por los emprendimientos locales está estrechamente relacionado con el desarrollo turístico de Neuquén. Consideran que el movimiento de visitantes genera oportunidades, impulsa a los productores y permite mostrar aquello que se hace en cada localidad de la provincia.

“Neuquén tiene mucho por ofrecer y muchas oportunidades para quienes se animan a ir por sus sueños”, aseguraron.

Entre chocolates, dulce de leche, coco, merengue y frambuesas, Roxana y Víctor continúan construyendo ese sueño en San Martín de los Andes. TemplArte lleva cinco años creciendo desde el trabajo cotidiano de sus propietarios, con una premisa que buscan conservar hacia el futuro: llegar cada vez más lejos sin perder el carácter artesanal ni la identidad patagónica que le dieron origen.

Dónde encontrarlos: TemplArte comparte sus productos y novedades en Instagram, en @templ_arte.

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