El 96% de la lluvia de inversiones que promete el Gobierno todavía no llegó
Economía

El 96% de la lluvia de inversiones que promete el Gobierno todavía no llegó

El viceministro de Economía salió a pedir paciencia por la recuperación, pero él mismo puso el número que complica el relato oficial: de todo lo que hay en carpeta bajo el RIGI, apenas se invirtió el 4%. Qué dijo sobre el crecimiento y qué muestran los últimos datos del INDEC.

El viceministro de Economía, José Luis Daza, admitió este miércoles que la recuperación económica está por debajo de lo que esperaba la administración de Javier Milei y reclamó paciencia para que se materialicen las inversiones que el Gobierno viene anunciando desde el inicio de su gestión. Lo hizo durante el 16° Foro ABECEB, frente a un auditorio de empresarios que escuchó un balance poco habitual en boca de un funcionario: el nivel de actividad es "muy bajo" y los resultados obtenidos hasta ahora no cumplen las propias expectativas oficiales.

"Yo esperaba un crecimiento más alto", reconoció Daza al referirse al desempeño de la economía. El funcionario intentó relativizar el dato y pidió analizar el proceso en un horizonte más amplio, sin concentrarse en los indicadores de corto plazo.

RIGI: solo el 4% de lo anunciado se transformó en inversión

El eje de su exposición fue el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la herramienta que el Ejecutivo presenta como clave para atraer capitales extranjeros. Allí apareció el dato más contundente de la jornada: según el propio Daza, de los proyectos que ya están en carpeta bajo ese régimen apenas se invirtió el 4%, mientras que el 96% restante sigue pendiente.

"El proceso de inversión ya arrancó. De lo que ya hay en carpeta en el RIGI, se invirtió solo el 4%; el 96% restante está por delante. Estamos en la etapa de preparar el terreno", explicó el viceministro durante el foro.

El funcionario puso cifras a esa expectativa. Existen alrededor de US$ 75.000 millones en proyectos aprobados bajo el RIGI y otros US$ 200.000 millones en iniciativas en carpeta. Además, proyectó que la Argentina podría recibir inversiones por unos US$ 200.000 millones en la próxima década, una apuesta que vinculó con el potencial de los sectores energético y minero.

La distancia entre anuncio y desembolso efectivo no es un detalle menor: presentar una iniciativa, obtener su aprobación administrativa y concretar el ingreso de capital son instancias distintas, que no se resuelven en los mismos plazos ni garantizan que todos los proyectos lleguen a ejecutarse.

La apuesta a los recursos naturales y los interrogantes que deja

Daza volvió a apoyar su explicación en las oportunidades futuras: la llegada de capitales y la posibilidad de que los recursos naturales argentinos ocupen un lugar central en la reorganización de la economía mundial. "Hay una impaciencia muy grande en ver los resultados de lo que estamos haciendo. Estamos recién empezando", afirmó, y sostuvo que "se están empezando a reacomodar muchas de las variables que determinan que la economía volverá a crecer".

El pedido de paciencia funciona como respuesta a las dificultades para mostrar resultados concretos en producción, empleo e inversión, las tres variables centrales de las promesas con las que el oficialismo justificó el ajuste y las reformas aplicadas desde diciembre de 2023.

El esquema también deja preguntas abiertas. Buena parte de los proyectos se concentra en actividades extractivas, y la discusión no pasa solo por cuántos dólares podrían ingresar, sino por su integración con la industria nacional, su capacidad de generar empleo y los encadenamientos productivos que puedan desarrollar en las distintas regiones. A eso se suma el costo fiscal de los beneficios tributarios, aduaneros y cambiarios de largo plazo que contempla el RIGI, además de la disponibilidad de divisas que efectivamente quedarán en el país.

Los números del INDEC que complican el relato

El reconocimiento de Daza llega en un contexto de datos flojos. Según el último informe del INDEC, la economía perdió impulso en el tercer trimestre, con un desempeño especialmente desfavorable en sectores de peso para la producción y el empleo: industria manufacturera, comercio y construcción.

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de agosto marcó una caída interanual de 1,7%, mientras que la variación mensual desestacionalizada fue de apenas 0,1%, insuficiente para compensar el retroceso de julio. La tendencia-ciclo del indicador acumuló cinco meses sin crecimiento.

La recuperación es despareja. La minería y algunas actividades ligadas a la energía sostienen resultados positivos, pero la industria manufacturera cayó 3,2% interanual en agosto, el comercio retrocedió 3,5% y la construcción se contrajo 2,5%.

Un informe del Grupo de Estudios de la Política Económica y Social (Grupo EPC), difundido a fines de octubre, profundizó esa brecha: el nivel de actividad de agosto quedó 1,7% por debajo del mismo mes del año anterior, con caídas cada vez más pronunciadas en construcción, industria y comercio. El documento también recortó a 0,4% la proyección de crecimiento para 2026 y advirtió que la formación bruta de capital fijo acumula cinco trimestres consecutivos de retroceso real.

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