La lluvia cayó fuerte sobre la capital tucumana y en minutos el agua cubrió los cordones del microcentro. Quienes caminaban tuvieron que ingeniárselas para cruzar, mientras varias calles quedaron intransitables en plena alerta meteorológica.
San Miguel de Tucumán vivió una tarde pasada por agua. Poco antes de las 16 el cielo se abrió sobre la capital y, en pocos minutos, el asfalto se convirtió en un obstáculo para autos y peatones.
El temporal no dio respiro: el agua se acumuló con rapidez en numerosas arterias y la circulación se complicó en distintos puntos de la ciudad. Lo que empezó como una lluvia intensa terminó dejando varias calles directamente intransitables.
El microcentro, bajo el agua
El sector más castigado fue el corazón de la ciudad. En el microcentro, el nivel del agua llegó a cubrir los cordones de las veredas, una postal que se repitió en distintas esquinas.
Para quienes andaban a pie, cruzar de una acera a otra se transformó en una verdadera prueba. Los peatones debían avanzar entre calles anegadas, esquivar los charcos más profundos y buscar algún sector por donde pasar sin terminar con los zapatos empapados.
La lluvia cambió el paisaje urbano en cuestión de minutos y obligó a los vecinos a modificar sus recorridos habituales.
En medio de una alerta meteorológica
Las escenas de calles anegadas y tránsito complicado se registraron en un contexto de alerta meteorológica para la provincia, según informó el Servicio Meteorológico Nacional.
Con el agua acumulada sobre la calzada, la recomendación para quienes debían moverse por la capital era circular con precaución y, en lo posible, evitar las zonas más afectadas hasta que el agua baje.