El arquero de Gimnasia confesó qué les está costando la temporada: «Nos hemos desenfocado»
Deportes · Mendoza

El arquero de Gimnasia confesó qué les está costando la temporada: «Nos hemos desenfocado»

El arquero de Gimnasia admitió que al equipo se le escaparon puntos por errores que en Primera se pagan caro. ¿Qué pidió para revertirlo?

César Rigamonti puso el dedo en la llaga. El arquero de Gimnasia y Esgrima de Mendoza admitió que el equipo perdió concentración en momentos clave y que esa desconexión se tradujo en puntos que quedaron por el camino. «Creo que por ahí en el último tiempo nos hemos desenfocado», sintetizó en diálogo con Ídolos y Anónimos, el ciclo de Multiplataforma 617 que conducen Jorge Barbieri y Orlando Abraham.

La autocrítica llega en un contexto particular: Gimnasia ya se aseguró la permanencia en Primera División por primera vez en su historia y con varias fechas de anticipación. Sin embargo, esa tranquilidad no se reflejó en los resultados. En el tramo final del torneo, el equipo perdió la regularidad que había mostrado y dejó escapar unidades.

Sin relajación, pero con errores que cuestan caro

Rigamonti fue claro al descartar que la permanencia anticipada haya generado relajación en el plantel. En cambio, enumeró una serie de factores futbolísticos: lesiones, desgaste, partidos en los que el equipo sintió que merecía más y, fundamentalmente, errores puntuales que en la máxima categoría se pagan.

«Se nos han escapado muchos puntos por esos mínimos detalles que en Primera División el equipo rival te los factura», explicó el arquero. Para él, no se trata de fallas groseras, sino de situaciones repetidas que terminan inclinando encuentros parejos. Las pelotas paradas y algunas equivocaciones evitables son los aspectos que considera prioritario corregir.

El diagnóstico también incluyó el aspecto físico. Rigamonti reconoció que el plantel es corto y que eso se siente con el correr de los partidos, sobre todo ante rivales de jerarquía y con variantes. En varios encuentros, Gimnasia llegó a los minutos finales sin poder sostener el esfuerzo y terminó quedándose con las manos vacías.

Volver a la fuente: la receta del arquero

Lejos de buscar fórmulas nuevas, el arquero propuso recuperar la identidad que hizo competitivo al equipo. «Volver a la fuente es lo ideal. Hacer ese equipo duro, desde el cero en el arco», señaló. Para Rigamonti, la solidez defensiva debe ser el punto de partida: cuidar el arco propio y, desde esa seguridad, construir las posibilidades de lastimar al rival.

El objetivo deportivo sigue abierto. Al momento de la entrevista, Gimnasia integraba los ocho equipos en zona de clasificación y buscaba defender ese lugar y mejorar su posición. El arquero remarcó que el plantel debe afrontar cada compromiso como una final y evitar cualquier especulación en la recta decisiva.

En el horizonte inmediato aparecían Lanús y luego el clásico ante Independiente Rivadavia. Rigamonti pidió concentrarse primero en el partido más cercano, aunque reconoció la importancia especial de cerrar la etapa regular ante el rival de toda la vida. La intención era sumar y mantener viva la posibilidad de jugar los playoffs, un objetivo que calificó de histórico para Gimnasia.

Sobre el duelo anterior ante Independiente Rivadavia, recordó que dejó un sabor amargo, condicionado por una expulsión y por la efectividad del rival. No obstante, evitó anticiparse al clásico: para él, el primer paso era preparar el encuentro con Lanús y después encarar el cierre con la atención que exige un partido de esas características.

Un contrato que llega hasta diciembre de 2026

La entrevista también permitió conocer detalles sobre el futuro del arquero. Rigamonti confirmó que su vínculo con Gimnasia se extiende hasta diciembre de 2026 y explicó que prefiere firmar contratos por una temporada para evaluar cómo se siente y analizar cada etapa. Aclaró que lleva varios años manejándose sin representante y que mantiene una buena relación con la dirigencia.

«Mi predisposición siempre va a estar para con Gimnasia», afirmó, aunque dejó en claro que una eventual continuidad no depende solo de su voluntad. También deberá haber una decisión compartida con el presidente Fernando Porretta y con el club. Mientras tanto, recibe con afecto los mensajes de hinchas que le piden que siga defendiendo el arco mensana.

Rigamonti contó que su historia personal está muy ligada a Córdoba. Nació y se crió en San Agustín, a unos 60 kilómetros de la capital provincial, y llegó a Belgrano a los 15 años. Durante un tiempo debió viajar desde su pueblo para entrenarse mientras completaba el secundario. A los 17 ya había dado el salto al plantel profesional.

Su familia, integrada por su esposa y sus dos hijas, vive en Córdoba, donde también está su madre. Por eso, aunque construyó un vínculo fuerte con Gimnasia y con Mendoza, definió a Córdoba como «mi lugar en el mundo». También recordó con cariño su paso por Belgrano y su relación con Armando Pérez, además de mencionar que en aquella etapa compartió el ambiente futbolístico con jóvenes que luego alcanzaron proyección importante, como Cristian Romero.

En cuanto a su vigencia, Rigamonti sostuvo que la edad no debe funcionar como un límite. Su intención es seguir compitiendo y entrenarse con la misma exigencia de siempre. Mencionó el trabajo cotidiano con el entrenador de arqueros, Paolo Oliveira, la preparación física, la alimentación y el descanso como componentes de una rutina que busca sostener su rendimiento.

En Gimnasia, su presente está marcado por una campaña que ya quedó en la historia por la permanencia en Primera y por la posibilidad de pelear por un lugar en los playoffs. Pero el arquero no esquivó el análisis de lo que falta. Su mensaje fue claro: el equipo necesita recuperar la concentración, corregir los detalles y volver a ser ese conjunto difícil de superar que construyó buena parte de su temporada.

Siguiente nota Deportes · Mendoza

El Gato Oldrá volvió a Godoy Cruz y confesó qué lo desvela desde hace días

Seguí leyendo

Elegí tu provincia

Para ver tu edición local