Los feriantes de El Éxodo ya sienten el impacto: los bloqueos en Bolivia les subieron el kilo y los clientes empezaron a resignar la hoja especial para no dejar de comprar. La novedad que se esconde en un saquito de té y cuánto cuesta.
En los puestos de la feria sobre Avenida El Éxodo, los feriantes notan que la forma de comprar cambió y que las presentaciones también. Entre las novedades que desembarcaron desde Bolivia hay una pensada para un público que antes no tenía su versión: el "bolo ejecutivo", un sobrecito con filtro, parecido a una bolsita de té, que permite masticar sin teñirse los dientes ni mostrar el bulto en el cachete.
"Viene así en saquito de té para evitar que la hoja al masticar tiña los dientes o se note el consumo en el trabajo", contó Heidy Figueredo, comerciante del sector.
El producto se comercializa en cajas de ocho unidades a $5.000 y llega en sabores a uva, energizantes y frutos rojos.
Cápsulas, maca y ginseng: la otra vereda del mostrador
La oferta no termina en los saquitos. Según la vendedora, el rubro sumó bicarbonatos saborizados en cápsulas, conocidos como "semillas del ermitaño", y combinaciones con maca y ginseng. Son alternativas que despiertan curiosidad por sus supuestas propiedades estimulantes y energizantes.
Los bloqueos en Bolivia que se sienten en el precio
El contexto también dejó su marca en los valores. Figueredo remarcó que las tarifas subieron por los cortes de ruta registrados semanas atrás en Bolivia y por el aumento del combustible en el país vecino.
"El kilo de la variedad común llegó a subir de 45 mil a 55 mil pesos durante los bloqueos", precisó.
A eso se suman las complicaciones del transporte internacional y los ajustes trimestrales en los alquileres de los puestos, que presionan sobre el margen comercial.
Sin embargo, los puesteros proyectan una baja de hasta $2.000 por kilo para las próximas semanas, impulsada por el ingreso de la nueva cosecha de hojas en los sectores de producción.
El bolsillo manda: se resigna calidad
La retracción del consumo es otro de los cambios que registran en el predio ferial. Con el poder adquisitivo golpeado y la inflación de fondo, los compradores habituales eligen cuidar la plata antes que la calidad.
"La gente busca precio y no tanto la calidad elegida; bajan de la variedad especial a la hoja común hojeada para mantener la compra por cuarto o mitad de cuarto", describió la entrevistada.
Los números del mostrador lo reflejan: la coca común oscila entre $10.000 y $14.000 el cuarto, mientras que la variedad especial llega a $22.000. Por eso los feriantes diversifican la oferta para sostener las ventas.